lunes, 16 de marzo de 2015

La señorita Marple.

Os ha pasado alguna vez que, yendo por la calle de alguna ciudad desconocida, os habéis cruzado con alguien que, sabiendo que no conocéis y que es la primera vez que veis, os ha recordado a alguien conocido e, incluso, habéis dudado en saludarle? A mí me pasa mucho.

Es curioso como la mente asocia una cara o un gesto que se asemeja a alguien que conocemos y, automáticamente, esa persona de la que nada sabemos despierta en nosotros simpatía, recelo, respeto o repulsión incluso, dependiendo de lo bien o mal que nos caiga aquél a quién nos recuerda.

El otro día me volvió a pasar mientras paseaba por una ciudad donde no conozco a casi nadie y me acordé de la señorita Marple. Como fiel seguidora de su creadora, Agatha Christie, pensé que realmente la naturaleza humana es la misma en todos sitios, da igual que estés en un pueblo, una ciudad, perdida en el monte,... Da igual, siempre habrá algo: un gesto, una palabra, una frase,... que nos haga pensar en tal o cual persona de nuestra vida diaria.

Esta señorita Marple, aunque un poco sabihonda y metomentodo, era muy lista. Siempre encontraba al asesino de turno relacionando los sucesos con lo que, en una ocasión determinada, hizo el pescadero, el hijo del panadero, la mujer del párroco,... y siempre daba el clavo la jodía.... Sí señor, muy lista.

Solo espero que si algún día os encontráis con alguien que os recuerda a mí, el recuerdo sea bueno...

Bss.

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