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La Felicidad.

Desde que nacemos perseguimos la felicidad, casi sin darnos cuenta. La buscamos en el abrazo de nuestra madre al nacer, con ese calorcito que invade nuestro cuerpo al notar como ella la siente en ese momento a raudales y nos la trasmite.

La buscamos en nuestro primer cumpleaños, cuando al soplar esa velita que empieza a marcar nuestra cuenta atrás, reímos de gozo enseñando nuestro único diente mientras que la llama baila en nuestra mirada.

La buscamos cada día de nuestra infancia cuando nos regalan aquello que deseamos un día de Reyes, una Navidad,...

La buscamos mientras nos hacemos mayores y en la tarta de cumpleaños, en lugar de una velita, ya hay varias llamas bailarinas.

Una vez que alcanzamos esa edad adolescente tan inolvidable para todos, la buscamos en la mirada escondida que nos dedica esa persona especial y que hace que vuelen como locas las mil mariposas que tenemos en el estómago escondidas.

A los veinte ya empezamos a saber que cada uno debe buscar su felicidad, su manera de ser feliz, su manera de encontrarla. Y ya, cada vez que nos ponemos delante de esas velas que señalan cuánto hace que nacimos, pedimos con todo nuestro corazón una única cosa: ser felices.

Porque ahí ya sabemos que los momentos de felicidad son escasos, muy escasos. Podemos tener muchos momentos de satisfacción, de alegría, de amor... Pero momentos de felicidad absoluta, por desgracia, hay muy pocos. Quizá por eso son tan preciosos, tan deseados.

Encontramos en muchos sitios frases que nos hablan de ella, que nos dan pequeñas pistas de cómo conseguirla. Grandes escritores como Coelho, por ejemplo, invaden su muro de sentencias que al leerlas nos hacen pensar que no será tan difícil dar con ella... Claro que una vez que llevamos a la práctica esos consejos nos damos cuenta de que no es tan sencillo...

Lo que sí es cierto es que si la deseas de verdad puedes encontrarla en muchos sitios, siempre que te pares el tiempo suficiente a mirar, escuchar, observar,... Podría estar en la mirada de un niño, en el vuelo de una pájaro, en el discurrir de un río, en el silencio de un bosque, en la línea del horizonte,... Lo malo es que normalmente no tenemos tiempo para dedicar a estas pequeñas cosas de la vida que se nos ofrecen a diario y que, a diario, desechamos.

OS reto a que esta semana que empieza apuntéis un momento de felicidad que hayáis tenido. A ver si con suerte OS habéis encontrado alguno.

Bss.

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