Ir al contenido principal

Las amigas del gimnasio.

Empezó esta aventura gimnástica hace casi dos años cuando me trasladé a vivir aquí y mi hermano decidió que mi cuñada y yo estábamos muy ociosas por las tardes cuando no teníamos que trabajar y se puso a hacer algo que hace muy bien: buscar. Y buscando buscando encontró un pequeño local donde un chico impartía su sabiduría a base de TRX, gimnasia personal y risas, muy buenas, como todo el mundo sabe, para mejorar las abdominales.

Pues allí nos fuimos las dos una tarde muertas de risa pensando la que nos iba a caer encima después de años sin hacer ejercicio. Y allí nos quedamos. Sencillamente genial, todo.

Allí conocimos meses después a dos chicas, que llegaron también por casualidad y se quedaron. Sencillamente geniales, las dos.

Llevaba años oyendo a unos y a otros decir "que si voy a la cena del gimnasio", "que si voy al cumpleaños de uno del gimnasio", "que si hoy han llevado magdalenas al gimnasio", "que si qué bien me lo paso con los del gimnasio",... Ufff, que hartura, ¿no???? Jejejje. Pues sí, qué bien la verdad. Pero no por las magdalenas, las cenas o los cumples, sino por la gente, por ellas, por mis amigas del gimnasio.

Llegaron como nosotras, por casualidad, con ganas de empezar algo nuevo que las motivara y ayudara a sentirse mejor. Llegaron y se quedaron.

Ellas forman el grupo de amigas que tengo aquí, quizá OS parezca poco, sólo 3 (porque mi cuñada es la número 1), pero no las cambio por nada del mundo. Cada una de su padre y de su madre, cada una de una edad , cada una con sus ideas, cada una con sus gustos y disgustos, cada una con su gran corazón, cada una con su sonrisa, cada una con un hombro en el que apoyarse, cada una con todas. Con ellas son las cenas del gimnasio, con ellas son los cumpleaños del gimnasio, con ellas es con quien me lo paso pipa en el gimnasio. 4 contra el mundo, así, tal cual.

Gracias por vuestra compañía chicas, sois unas estupendas gym-amigas.

Bss.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Águilas, mi Águilas.

https://m.facebook.com/elblogdeisaperez Mañana empieza una nueva etapa en la historia de Águilas, mi Águilas. Como toda ciudad cargada de historia, este rincón del Mediterráneo donde nací, me crié y me hice mayor, vivirá mañana uno de los días más importantes en la vida de una muy querida amiga, nuestra nueva alcaldesa. Lástima no poder estar allí para arroparla y vitorearla cuando jure su cargo. Afortunadamente, sé que va a tener con ella a mucha, mucha gente, apoyándola y agradeciéndole haber dado, una vez más, una muestra de generosidad al aceptar encabezar un cambio para nuestro pequeño paraíso convirtiéndose en la primera mujer que preside la alcaldía aguileña. Una vez más, Águilas, mi Águilas, hace historia. Mañana no se trata de aúpar a nuestra Mamen tratando de encontrar aceptación en aquellos que no votaron por este cambio. Mañana, según yo lo veo, se trata de comenzar a trabajar por llevar a cabo ese Gran Contrato por Águilas en el que su autora cree con los ojos cerrados y…

Sin título (I).

No sabía qué hacer… Si escribirle le parecía del todo inapropiado dado el resultado del último encuentro, llamarla por teléfono o hacerle una visita, le parecía aún peor. Aunque su corazón latía a mil por hora solo con pensar en ella, sabía que la última vez algo había levantado un muro entre ambos que ninguno de ellos iba a conseguir saltar a la primera. Se había complicado todo del modo más absurdo… Lentamente, las palabras que cruzaron aquel día bailaron ante sus ojos sin comprender cómo había sido capaz de decir tantas cosas de ese modo tan indolente. Entendía el enfado de ella, entendía que no quisiera volver a hablar con él y menos aún verle… Y tenía que admitir que el que había pronunciado las palabras que más dolieron, fue él.
“No vamos a volver a vernos, así evitaremos que pase nada. Esa es mi decisión y tienes que respetarla”. Punto.
“¡Tonto, tonto, más que tonto!”, se decía sin saber cómo arreglarlo. Llevaba algo así como un par de semanas esperando que ella diera el primer …

Sucedió al amanecer...

Desde un banco situado a escasos metros del lugar por el que ella pasaba, un hombre fumaba un cigarrillo, mientras pensaba enlo guapa que estaba esa mañana. El repiqueteo de sus tacones retumbaba en las paredes de la estrecha callejuela que cada mañana recorría de camino al trabajo, mientras pensaba en sus cosas. Ella siempre bromeaba diciendo que tenía un mundo interior muy extenso y entretenido y algo le indicaba que, posiblemente, era cierto. Sabía que no había ni un solo momento del día en el que no tuviera algo rondándole por la cabeza. Aún no la conocía del todo, pero estaba seguro de que dentro de ese cuerpo había aún muchas cosas por descubrir, la mayoría de ellas, muy del gusto de él. Por lo que de ella sabía, era capaz de estar totalmente concentrada en lo que hacía, al tiempo que una idea tras otra, un pensamiento tras otro, se iban sucediendo en esa cabeza que no paraba.
La mujer caminaba con la tranquilidad que le daba el no saberse observada. Su paso, tranquilo, dejaba v…