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Las Tres M (Mejor-Madre-Mundo).

Una declaración de amor se puede hacer de muchas maneras y a muchas de las personas que rodean nuestra vida.

Nunca pensamos, o muy pocas veces, que el Mundo no existiría si no fuese por esa Primera Madre de la historia, que tuvo hijos e hijas; y esas hijas tuvieron otros hijos e hijas que a su vez tuvieron otros tantos y así hasta ahora. Hasta este día, hasta el Día de la Madre, bonito día.

Hoy, toca homenajear a nuestras Madres, cada uno a la nuestra.

Hoy, toca desnudar nuestro corazón y expresar lo que sentimos por ellas.

Algunas sacrificaron su vida por ser madres, dejaron de lado trabajos, carreras prometedoras, futuros espléndidos, posibles reconocimientos sociales,... sólo por sus hijos.

Otras tenían claro desde niñas que su vida iba a ser su familia al cien por cien.

Otras compaginaron ambas facetas haciendo malabares cada día con los horarios y las fuerzas.

Y todas ellas tienen en común que darían su vida por sus hijos e hijas, para que estos puedan vivir una larga vida y tener hijos e hijas y continuar con el legado que nos dejó la Primera Madre.

Me permitiréis que en este homenaje a las Madres haga una pequeña declaración de amor a la mía, la mejor que nunca hubiera podido tener, la que me hizo como soy, la que me ayudó a crecer, a madurar, la que me enseñó a ser lo que soy, la que me apoya cada día, me anima, me cuida y me quiere. La que se merece un altar al lado del Santo Job por su paciencia infinita, por no tirar la toalla cuando las cosas se ponen difíciles, por saber hacer un buen mutis cuando me ve con cara de pocos amigos y volver al rato para comprobar que se me ha pasado. Por poder contar con ella siempre, a cualquier hora, en cualquier lugar, por siempre jamás. Por ser, en definitiva, la Mejor Madre del Mundo.

Feliz día, Mamás del Mundo. Sin vosotras, el Mundo no sería Mundo.

Bss.

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