lunes, 13 de abril de 2015

Unicef.

Como sabéis, Unicef es una organización internacional que trabaja en pro de los derechos de la infancia, con presencia en mas de 190 países de todo el mundo desde hace casi 70 años. Actualmente tienen, por desgracia, mucho trabajo, muchos niños que cuidar, proteger, alimentar, intentar salvar, ...

Tiene en marcha proyectos de desarrollo en países emergentes, de educación en aquellas zonas en las que los niños no tienen acceso a colegios, igualdad, mejora de infraestructuras, supervivencia infantil, proyectos de prevención del VIH en aquellas zonas más castigadas por esta terrible enfermedad a causa de la desinformación, el abuso a menores, violencia de género, ...

Para conseguir fondos que ayuden a llevar a cabo estos proyectos, Unicef tiene alianzas con muchos países que están implicados de manera activa en esta causa. Entre ellos está España, país solidario como el que más, desde el que se lucha contra la pobreza infantil, ya que, a raíz de la crisis económica que nos ha azotado estos últimos años, tenemos una de las mayores tasas de pobreza infantil de los países industrializados. Sólo en España hay 2.2 millones de niños en riesgo de pobreza. Un dato brutal que podemos cambiar entre todos.

Hace un par de años, la entidad para la que trabajo, empezó a trabajar de manera muy activa con Unicef, incluyendo publicidad en su página web muy explícita, a través de las redes sociales donde tiene una presencia muy activa e incrementando esta publicidad considerablemente en épocas de más sensibilidad, como Navidad.

Fue en una de estas campañas cuando me senté tranquilamente a leer sobre su trabajo y me di cuenta de lo siguiente: con solo 6 euros al mes Unicef da de comer a niños, les vacuna, les viste, les da acceso a una educación, hace milagros. Yo calculé entonces el porcentaje de pérdida de calidad de vida que me suponía contribuir con Unicef con 6 euros al mes. Y el resultado fue este: NINGUNA. Mi calidad de vida estaba a salvo y quizá, el futuro de algún niño también. Eso espero.

Ese año, mi marido tuvo por Navidad el regalo de la solidaridad. Sí, le regalé la posibilidad de mejorar la vida de algún niño por 6 euros, de hacer, sin ningún esfuerzo, algo por los demás.

¿No creéis que es un buen cambio? Ayudar a mejorar esta sociedad desigual en la que viven más de dos millones de niños en riesgo de pobreza por una cantidad que no tiene ningún mérito. ¿Os imagináis lo que debe ser para unos padres que tu hijo te pida un vaso de leche y no poder dárselo? En pleno siglo XXI.... Es intolerable, no concibo una España en la que hay niños muriendo de hambre... Cuesta trabajo imaginar cuando nuestro mayor problema es si mañana desayuno tostadas, galletas o cereales...

6 euros chicos, 6 euros. Nada más y nada menos, no creo que vayamos a morir más ricos y a cambio podemos mejorar alguna vida.

Bss.

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