domingo, 17 de mayo de 2015

El apellido Pérez por los siglos de los siglos...


Me preguntaba, estos días atrás, cuando estábamos reunidos los Pérez, qué origen sería el nuestro, qué habíamos hecho de bueno en la historia y, sobre todo, si esa unión familiar que hemos demostrado todos en los últimos meses, venía determinada por nuestros antepasados o si, por el contrario, somos así de leales porque lo llevamos grabado a fuego en nuestro ADN. Lo cierto es que, según he podido encontrar, somos históricamente valientes, gallardos e hidalgos; lo de la lealtad lo hemos ido adquiriendo con el paso de los siglos y perfeccionando según mejoraba la especie.

Encuentro en la Wikipedia que Pérez es un apellido patronímico, extendidísimo por toda España, Latinoamérica e Israel; que tiene tantas ramas que, por lo general, no tienen la más mínima relación entre sí y que ya existía en la Edad Media. Este apellido se extendió rápidamente por toda la Península, teniendo sus mayores asentamientos en Asturias (aquí seguimos), Castilla (pues sí, estamos) y Andalucía (jejeje, aquí también), estableciéndose también en el continente americano donde se le encuentra desde los primeros tiempos de su descubrimiento y conquista.


Sigo leyendo y encuentro que el apellido Pérez se encuentra entre las huestes de Hernán Cortés, con Pedro de Valdivia, con Hernando de Soto, con Francisco Pizarro,... De aquí la valentía con la que luchamos y el humor con el que nos enfrentamos a las piedras que la vida nos pone en el camino. Si había que ir a la guerra, pues nada, íbamos; si había que cruzar al otro lado del mundo sin saber lo que íbamos a encontrar, pues nada, también íbamos; sin miedo.

También encuentro en www.misabueso.com y en www.heraldicabc.com que el caballero Fernando Pérez, originario de Ribagorza, sirvió a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia, quedando domiciliado en Benisa. Tiene su propio escudo de armas formado por un campo de gules y cinco peras de sinople, perfiladas de oro y puestas en sotuer (no he encontrado una foto digna de este escudo, pero tiene que ser muy bonito, aunque no le llega al actual don Fernando Pérez, padre mío, a la suela de los zapatos en hermosura y valentía).

El linaje de los Pérez probó repetidas veces la limpieza de su sangre ante las Órdenes Militares Españolas en las que sus miembros deseaban ingresar. Durante siglos, los del apellido Pérez estuvieron presentes en todas las instituciones nobiliarias españolas, unas veces en solicitud de probanza de su limpieza de sangre y otras litigando con diversas familias del apellido en defensa, cada una, de aquellos que entendían sus derechos sobre la otra y así, las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, sobre todo, se encuentran llenas de pleitos en los que interviene el apellido Pérez. Con estos datos queda probado que la cabezonería Pérez también viene determinada por el ADN y que, históricamente, fuimos, y somos, cabezones luchadores en las causas que considerábamos justas. 

Pero no creáis que, por lo común, el apellido Pérez resulta carente de hidalguía, porque ocurre precisamente todo lo contrario. Si se repasaran los Archivos de cientos de Municipios españoles, se encontrarían, empadronados en ellos, a docenas de Pérez con demostración absoluta y sin lugar a dudas de su derecho a ser considerados miembros de familias hidalgas por los cuatro costados.

Lo que yo digo, es que somos NOBLES en grado sumo (jejeje).

Es imposible, asimismo, dejar de citar a fray Juan Pérez (antepasado directo de mi abuelo, no en profesión, pero sí en contactos y amistades), religioso confesor de la reina Isabel la Católica (ahí es nada) que se hallaba retirado en el Monasterio de La Rábida cuando conoció a Cristobal Colón (buen contacto por esos tiempos) y que tanto influyó para que los proyectos del navegante genovés fueran aceptados por la Corona española (de ahí ese corazón de oro que no le cogía en el pecho). 

Bien, creo que queda demostrado tras este estudio del apellido Pérez, que procedemos de un antiguo linaje valiente, conquistador, luchador... Que somos leales a nuestras causas y no nos da miedo enfrentarnos a la vida para mejorar y superarnos... Que luchamos por lo que creemos que es justo... Que la honestidad y la firmeza de nuestras decisiones dirigen nuestra vida... Que, en definitiva, llevamos grabado a fuego en el corazón aquello de que "la familia unida jamás será vencida".

Bss.






3 comentarios:

  1. Hola Isa. Suelo leer tu blog cuando me lo encuentro a través del Facebook. Al hilo de este artículo que publicas hoy me ha venido a la mente una lectura que tuvimos en la Universidad. El libro era Casa de campo, de Joseé Donoso. Me lo prestarse tu, si mal no recuerdo. En esa novela pasaba generación tras generación por la casa de campo, con la particularidad de que siempre había un mayordomo de apellido Pérez (Juan Pérez, creo que era). Una prueba más del alcance de tus "antepasados", bien presentes incluso en la literatura del otro lado del mundo.
    Te seguiré leyendo.
    Besos.

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    1. Hola Pedro, q alegria!!!! Muchas gracias por el recuerdo y x todo lo demas, bss

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  2. Hola Pedro, q alegria!!!! Muchas gracias por el recuerdo y x todo lo demas, bss

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