martes, 19 de mayo de 2015

Leonor y Manuel.

Hoy, cuando he llegado del trabajo, me he sentado a ver un rato la tele y me he quedado muda.

Hace unos meses ya vimos en todos los medios de comunicación la llamada de una madre canaria destrozada física y psicológicamente que dedica sus días a cuidar a su hijo, adulto y enfermo.

Leonor tiene 60 años y una fortaleza que muchos quisieran. Su hijo, Manuel, que nació con distrofia muscular y parálisis cerebral, hace años que no camina. Cada vez que tienen que salir, Leonor debe cargar con él a la espalda y bajar y subir a pie los tres pisos que los separan de la calle. Nadie se sorprenderá, espero, de que esta mujer ya no pueda más. Según comenta, hace años que tiene asignada una vivienda adaptada, accesible para su hijo, del Gobierno de Canarias. La triste realidad es que hoy por hoy, Leonor y su hijo enfermo siguen sin tener acceso a esa vivienda prometida hace más de diez años y las autoridades pertinentes se disculpan ante la prensa diciendo que no hay en este momento ninguna vivienda disponible para ellos.

¡Qué vergüenza! No puedo decir otra cosa más que ésa.

Vamos a ver. Resulta que tenemos de todo para todos y no podemos dar una vivienda digna a esa mujer y su hijo para que no tenga que subir tres pisos cargando a su hijo a la espalda como si fuera un animal.

Entiendo que es imposible dar respuesta inmediata a muchos de los problemas que se presentan cada día a los políticos que nos gobiernan, lo entiendo, de verdad. Lo que no me cabe en la cabeza es que en diez años (¡DIEZ!) el Gobierno canario no haya encontrado un lugar donde alojar a esta familia.
No me cabe y no me lo creo, claro. Aquí hemos jugado al juego de "voy a ver si haciendo el avestruz el problema pasa por mi lado y le cae a otro". Muy bonito, sí señor. 

¿Cómo es posible que en un país como España pasen cosas como ésta? ¿No podemos los españoles confiar en que los políticos que nos gobiernan, que para más inri han sido elegidos por nosotros, sepan actuar con rapidez y firmeza cuando tienen delante de las narices un caso como éste? Entiendo que el presidente del Gobierno español no tenga acceso a estos problemas, pero las autoridades locales de la ciudad donde Leonor y su hijo viven deberían haber dado solución a esto hace años, puesto que son conocedores de esta situación desde el primer momento.

En los próximos días los españoles tenemos otra cita esperanzadora con las urnas. Digo esperanzadora por que  espero que acaben las cosas de este tipo. Cada vez que vamos a votar, al menos yo, lo hacemos con el deseo de que cosas así dejen de producirse. Queremos una clase política que nos gobierne con justicia, simplemente.

Y justicia es dar una vivienda accesible a Leonor y Manuel para que puedan vivir dignamente; una señora de 60 años debería tener el derecho a padecer reúma sin preguntarse a cada segundo si ése será el día en que ya no podrá volver a coger a su hijo en brazos, cargarlo a su espalda y subir tres pisos a pie.

Tengamos un poco de solidaridad también con los de casa, que lo damos todo a los de fuera.

Bss.

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