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Éxito vs. Fracaso.

Esta semana hemos vivido en casa una situación que se da en muchos sitios y con mucha frecuencia, que me ha llevado a pensar en cómo se afronta un fracaso tras un éxito.

Encontramos en el Diccionario de la RAE la siguiente definición de ambas palabras:

éxito.

(Del lat. exĭtus, salida)

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.

fracaso.

(De fracasar).

1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.
2. m. Suceso lastimoso, inopinado y funesto.
3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento.
4. m. Med. Disfunción brusca de un órgano.
(Fuente: Real Academia Española © Todos los derechos reservados)

Empecemos por el fracaso. La versión que más se acerca a los fracasos que nos suceden en la vida cotidiana es la segunda, el "suceso lastimoso, inopinado y funesto" que, a menudo, nos vemos obligados a afrontar con la mejor cara posible, no vaya a ser que los demás se den cuenta de que estamos angustiados por el mal resultado de alguna empresa que teníamos entre manos. Porque claro, que los demás sepan de nuestros fracasos no nos gusta nada. Es como quedarnos desnudos ante la mirada hiriente y jocosa de nuestros vecinos, de los mal llamados amigos, compañeros,... Por tanto, el fracaso se tapa como se puede, o como se sabe.

El éxito es otra cosa. La propia palabra, al ser pronunciada, ya nos indica alegría, fuerza, emoción,... De ahí su significado: "resultado FELIZ de un negocio, actuación,...". Éste sí que es un motivo para gritar al mundo con entusiasmo, que todo el mundo se entere de que he triunfado, de que he tenido éxito. Se lo decimos a los amigos (a los de verdad y a los otros), a la familia, al vecino que se reía de nosotros cuando fracasábamos, a los colegas del trabajo para que, a ser posible, les dé algo de envidia... Nos encanta airear el éxito. ¡Qué distinto es triunfar y tener éxito del fracaso!

Coincidiréis conmigo en que en muchas ocasiones es tal y como lo describo: por muy buenas personas que seamos, los humanos somos orgullosos. Así es aunque no queramos verlo.

Lo malo y complicado de todo esto es saber afrontar tanto una cosa como la otra. Porque no es más difícil saber afrontar el fracaso; no, no, no. Lo más difícil es saber llevar el éxito con orgullo, pero también con humildad. El que fracasa debe sólo aceptarlo para poder seguir adelante y solucionarlo con valentía y coraje; el que triunfa tiene que ser también un valiente para no dejar que su éxito perjudique u ofenda a nadie y debe saber compartir ese éxito con modestia y naturalidad.

Os deseo el mayor de los éxitos. El fracaso suele venir solo.

Bss.

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