sábado, 1 de agosto de 2015

15 maravillosos años.

Querido hijo:

hoy cumples 15 años, 15 maravillosos años.

Imagino que como cualquier madre, me encantaría que hoy fuese un día muy especial, un día inolvidable para ti en todos los sentidos. Ya sabes que todos nos esforzaremos para que así sea.

Hoy es un día de recuerdos, es día de rememorar todo aquello que has vivido y nos has hecho vivir junto a ti; buenos y malos momentos, irrepetibles todos ellos.

Me siento a pensar qué has significado para mí y no tengo palabras. Llegaste sin pensarlo; llegaste sin que tu llegada estuviera prevista o planificada, sin que estuviera en el guión de nuestras vidas. Llegaste y te quedaste; y fue maravilloso. Ese uno de agosto del año 2000 fue inigualable, pero empezaré por el principio.

Como cualquier pareja adulta y sensata, tu padre y yo sabíamos que íbamos a pasar el resto de nuestras vidas juntos, en algún momento; sabíamos que queríamos formar una familia y que nuestro primer hijo iba a llamarse José Luis, como tú; a menudo hablábamos de eso porque sabíamos que así iba a ser. Estábamos seguros de nuestro amor y de nuestro futuro juntos. Y llegó ese día, el día que supimos que estabas en camino. No fue el mejor momento, debo confesarlo, pero fue un momento muy feliz, a pesar de todo. Los días que vinieron después de saber que íbamos a ser padres fueron duros, difíciles, pero muy felices, ¡significaba tanto para nosotros! De repente todo cambió, las perspectivas, los planes, la vida, todo... Un único atisbo de ti hizo que el mundo dejara de girar para que tu futura llegada se convirtiera en el centro del Universo, de nuestro Universo. Preparamos nuestra vida para que tuvieras un bonito nido en el que sentirte arropado, querido, amado como el que más; para que tu llegada fuese la más bonita del mundo.

Y llegaste. Te miré, me miraste y me enamoré de ti para el resto de mi vida. Incondicionalmente, para siempre. Te entregué mi corazón en el mismo instante en que tu llanto me hizo caer de bruces sobre mi realidad. Era madre, tenía un hijo; había nacido mi nueva vida en esa sala de partos, blanca, inmaculada, maravillosa; nunca más iba a estar sola, nunca más iba a ser "yo", nunca más sería tan solo "mi vida". Ya éramos "nosotros", por siempre, para siempre.

Hoy te miro y miles de recuerdos se agolpan en mi mente: el día que llegamos a casa, asustados, pero llenos de amor y felicidad; tu primer catarro, tu primera palabra, tu primer cumpleaños, acompañado pocos días después de tus primeros pasos; el primer día que me marché sin ti; cómo me invadió la tristeza y cómo luché porque ese sacrificio mereciese la pena. Y tu padre, entregado, sacrificado, que luchaba cada día por buscar un futuro mejor que darte, que regalarte; que trabajaba sin descanso por conseguir todo aquello que habíamos soñado poder darte. Y lo consiguió. Para ti, por ti.

Hoy te miro y veo lo que siempre quise tener. Un hijo precioso, hermoso, maravilloso; un hijo del que sentirse orgulloso, por ser cómo es, por ser lo que es. Entras ahora en una etapa de tu vida muy especial, pero muy complicada al mismo tiempo. Ni niño ni hombre, en medio del camino entre la niñez y la madurez. Te pasarán cosas maravillosas: tu primer amor, el afianzamiento de la amistad, la vida como adolescente en familia; serás para siempre el faro que ilumine los pasos de tu hermano pequeño, serás su referente, su ejemplo a seguir. Hazlo bien, con responsabilidad y alegría, cosa que no te falta. He conocido a muy poca gente tan feliz como tú, tan positivo, tan abierto a la vida y a las nuevas experiencias que hace un par de años nos vimos obligados a vivir. Fuiste, en esos difíciles momentos, de una entereza tremenda para lo joven que eras, y eso, hijo mío, jamás lo olvidaré. Qué fácil nos pusiste el tener que elegir, cómo nos ayudaste con tus palabras de ánimo y aliento, cómo cuidaste esos meses del pequeño de la casa.

Hoy cumples 15 años, 15 maravillosos años. No será fácil, pero estaremos a tu lado, como siempre, para ayudarte, alentarte, guiarte e, incluso, castigarte cuando sea necesario. Somos tus padres, los que te aman incondicionalmente, hoy, mañana y siempre.

Felices 15 años mi vida.

Bss.




























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