lunes, 31 de agosto de 2015

El Libro de los Lunes.16: Federico García Lorca


Allá por el año 1993, aún en el instituto, donde ya era incondicionalmente de letras, mi profesora de Teatro, doña Concha Jiménez, madre de una de mis mejores amigas y excelente docente (ya sabéis, de esas que eran duras, te llevaban a tope con todo, pero al final te dabas cuenta de lo mucho que habías aprendido gracias a ella, aunque pasabas el curso renegando sin parar por todo lo que tenías que estudiar), me concedió el honor de ser la Rosita del tercer acto en la obra de fin de curso Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores; aún recuerdo el traje que llevaba, uno de chaqueta rosa de mi madre. Y allí, subida en el escenario, con el corazón destrozado por la pobre Rosita, ya consciente de que su amor no iba a volver nunca, recité con lágrimas en los ojos aquéllo de: "Me he acostumbrado a vivir muchos años fuera de mí, pensando en cosas que estaban muy lejos, y ahora que esas cosas ya no existen, sigo dando vueltas y más vueltas por un sitio frío, buscando una salida que no he de encontrar nunca". Mientras las lágrimas surcaban mis mejillas, las de mi abuelo Juan, sentado orgulloso en primera fila del salón de actos del Aula de Cultura Fco. Rabal de mi pueblo, parecían una catarata interminable. Eso tiene, en general, la obra de García Lorca: te encoge el corazón al mostrar de un modo tan intenso y realista la vida y sus desgracias; la vida y sus dramas.

Años después, un amigo de la universidad me regaló una edición de bolsillo de los Sonetos del amor oscuro. Yo, que, aunque amante de las letras, el teatro y lectora empedernida de todo lo que en mi mano cayera, jamás había leído esa parte de la obra de Lorca, empecé entonces a interesarme seriamente por uno de los más grandes poetas, dramaturgos y autor teatral de todos los tiempos, muerto muy prematuramente hace ahora 79 años, a causa de la ignorancia de unos cuantos. Pero ése es un tema del que no vamos a hablar aquí; al menos, no hoy.

Federico García Lorca, uno de los más importantes miembros de la llamada Generación del 27, nació en Fuente Vaqueros (Granada) en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió tener una juventud intensa y una formación muy completa, primero en la Universidad de Granada y después en la Residencia de Estudiantes en Madrid. En Nueva York, donde se trasladó en 1929, pasó una de las etapas más completas de su vida, según sus propias palabras. Fundador de La Barraca, grupo universitario de teatro que recorrió pueblos y ciudades de España representando obras de nuestro Siglo de Oro hasta el estallido de la Guerra Civil, disfrutó de la amistad y la compañía de grandes artistas como Salvador Dalí, Luis Buñuel, Alberti, Machado,... 

Sobre la obra de Lorca, qué os voy a decir. Cualquiera es buena y todas son inolvidables e irrepetibles, desde Impresiones y paisajes, hasta La casa de Bernarda Alba, pasando por su Romancero Gitano, Poeta en Nueva York, Diván del Tamarit, Bodas de Sangre, y un largo etcétera de poesía, teatro, artículos de opinión y conferencias.

Sobre su personalidad, os dejo sus propias palabras, pronunciadas días antes de morir:
"Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política".
Hay quien, hoy en día, estará o no de acuerdo con sus palabras, su obra, su manera de sentir y de vivir. Pero nadie podrá jamás poner en duda su inmortalidad.

Bss.



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