martes, 11 de agosto de 2015

Pueblos.4: Sama de Langreo (Asturias)

Enclavado en la cuenca minera asturiana, muy cerquita de la capital del Principado, se encuentra el concejo de Langreo, rodeado de verdes prados y altas colinas que hacen de él uno de los lugares más pintorescos que he conocido. Como sucede en casi toda la geografía asturiana, el ser humano convive aquí con la hermosura de un paisaje en el que no faltan los montes, los ríos, las vacas a lado y lado de la carretera y, de vez en cuando, algún venado que baja despistado hasta los pueblos.

Este lugar del norte que me acogió, hace ya unos años, no fue un municipio independiente hasta su segregación, en el siglo XIX, de la vecina localidad de Ciaño, perteneciente en la actualidad al concejo de Langreo

El actual lugar donde se levanta Sama lo constituía una fértil vega junto al río Nalón, situándose diferentes entidades hacia las zonas altas del valle, quedando como ejemplo la "Casa de los Notarios", del siglo XV. En el lugar donde se levanta el actual templo de Santiago, patrón de Sama desde 1902, existió una capilla en la que, parece ser, fue coronado Aurelio como rey de Asturias en el 768 d.c., como revelaron unas inscripciones descubiertas cuando se derribó la ermita. Aurelio tuvo su corte en San Martín, entonces territorio de Langreo, bautizado por este hecho como San Martín del Rey Aurelio.



En el siglo XIX las tareas administrativas del concejo, entonces radicadas en Ciaño, comienzan a trasladarse a Sama que, con el auge de la explotación del carbón de hulla e infraestructuras como las dos líneas de ferrocarril que se construyeron durante esos años, comienza a consolidarse como lugar de residencia para obreros y para la pequeña clase burguesa de la zona. 
Durante la Tercera Guerra Carlista, la Casa Consistorial fue destruida, junto con el archivo histórico de Langreo, construyéndose entonces el actual Ayuntamiento. 
A mediados del siglo XIX se instala en la villa vecina de La Felguera la gran planta siderúrgica de Duro Felguera y, con ella, aparecen numerosas industrias secundarias que, a su vez, requieren carbón, creciendo así los núcleos de Langreo. 
Ya en el siglo XX se construyen en Sama varios colegios, el mercado de abastos y de ganado, cines y teatros, el Casino, el Hospital Minero- Sanatorio Adaro, barrios obreros y burgueses, etc. Con ello también tiene especial relevancia la actividad comercial, que ha dejado su huella en numerosos inmuebles de la villa, de inspiración art-decó unos y, otros, muy urbanitas. 
Actualmente, el principal núcleo comercial de Sama es la calle Dorado; y, el de recreo, el Parque Dorado, situado a orillas del río Nalón, donde los niños juegan, se puede hacer deporte, pasear o, simplemente, sentados en un banco bajo algún castaño, puedes disfrutar de las bonitas tardes del verano asturiano mientras charlas con los amigos saboreando una estupenda 1906.

Siempre os digo que cuando uno hace turismo encuentra mil cosas, entre ellas a las personas que habitan esos bonitos lugares que, en muchas ocasiones, son inolvidables e irreemplazables. Aquí también hay de esos que con sólo pensarlo vienen a ayudarte; son los que siempre están, para lo que sea. Y ellos fueron los que me acogieron, me ayudaron y me guiaron cuando, una fría tarde de marzo, me presenté aquí, sola y, porqué no decirlo, un poco asustada. Mi hermano y mi cuñada, Laura, que hoy es una gran amiga. Un aguileño exiliado y una langreana de cuna. Una maravilla de gente en la que confiar y con la que convivir. Ellos han conseguido que Sama de Langreo, sin ningún monumento nada llamativo, sea nuestro hogar y hoy os hable de él. Como os suelo decir, los monumentos también son de carne y hueso.
Espero que algún día vengáis a conocer este frondoso lugar del norte.
Bss.













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