viernes, 2 de octubre de 2015

Causas grandes, nobles y sucias.

De un tiempo a esta parte es aburridísimo pasearse por Facebook, en serio. Hay quien ha cogido con fuerza y energía, dejándose llevar por la nueva corriente popular de estar en contra de todo, causas como echar del panorama español a los toreros, a los catalanes, a los refugiados... Hay también quien ha decidido hacer de su muro un escaparate de orgullo nacional como nunca antes lo hizo.

¿Por qué? En serio, ¿por qué los españoles tenemos que ser así? Nos agarramos con fuerza últimamente a todo lo que sea "joder" al prójimo, sin pararnos a pensar en lo que estamos promoviendo. Estamos ayudando, consciente o inconscientemente, a los que permanecen ocultos tras nuestros muros, saboreando cada palabra marginal en contra de nuestras tradiciones, de nuestros hermanos; en contra de los que nos necesitan, de los que huyen porque ya no tienen un hogar. Saborean y disfrutan de cada palabra malsonante que dejamos escrita sin pararnos a pensar en si no nos estaremos dejando llevar; si no estaremos bailando al son de "los anti-todo". Porque, hoy en día, para molar, para ser guay, hay que estar en contra de todo y participar y opinar de todas las "causas nobles".
Pues yo digo que ya está bien de que se nos utilice para publicitar esas "causas". Ya está bien de que se aprovechen de nuestra "ignorancia" (pues eso es lo que somos para todos ellos, "felices ignorantes"). Ya está bien de hacerles el trabajo sucio a los que se esconden tras nuestras fotos de perfil, nuestros posts y nuestra autoestima. Ya está bien.

Me da igual que seáis o no seguidores de la Fiesta Nacional; que seáis o no seguidores o detractores de la Fiesta del Toro; me da igual que estéis a favor o en contra de una Cataluña dentro o fuera de España... Y así con todas las "causas" de moda (nombro estas que son las más sonadas estos últimos días). Me da igual.

Sólo os pido una cosa: cuando opinéis, compartáis, sepultéis; cuando escribáis alguna frase lapidaria o estéis dispuestos a poner a parir a alguien por escrito, hacedlo porque de verdad sea eso lo que pensáis; hacedlo porque eso sea en lo que creéis. No lo hagáis porque está de moda, ni porque te lo ha dicho tu colega, ni porque "todo el mundo lo hace" (nunca conocí un motivo más sin sentido que este para hacer algo). Hacedlo porque es una causa que consideráis justa; hacedlo porque creéis en ello, de corazón, con convicción, con inteligencia.

Dejad las "grandes causas" para los manipuladores que se rascan la barriga apoltronados en sus sillones de grandes orejas, mientras alguien les hace el trabajo sucio, aprovechándose de la bien llamada solidaridad española y de la pasión con la que solemos defender ciertas cosas. A ver cómo se las apañan sin tanta publicidad gratuita. 

Bss.

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