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Llenándome de vida con Pedro Díaz Gañán.


La segunda edición de nuestro Llenándome de vida nos trae de la mano a un gran hombre. Poco os voy a contar yo de él, ya que de eso se encarga él mismo en este humilde rincón. Lo que sí os diré es que aún recuerdo su cara de niño cometortillas (sólo francesa…) en aquella casa de Tomares (Sevilla) cada final de verano de mi adolescencia. Él es de esas personas que han formado parte de mi vida desde que nací, al que paso meses sin ver, años en ocasiones, y al que sin embargo me une un recuerdo común que jamás olvidaré.

Os dejo con nuestro segundo invitado vital, Pedro Díaz Gañán, hijo, hermano, esposo, padre, amigo…

EBIP: Para comenzar, ¿qué te parece si nos cuentas algo de ti? Una pequeña presentación…

PDG: Mi nacimiento, y para las personas que me conocen que sepan que no miento…, se produce en Segovia… ¡Sí! Segovia y no Sevilla, como muchos creen. A los pocos meses de nacer nos fuimos a Murcia, a los dos años en Jaén, donde nació mi hermana pequeña María Eugenia y, por fin, a los cuatro años, a MI SEVILLA DE MI ALMA, porque, como digo desde pequeño, “uno no es de donde nace, sino de donde se siente”. Y aquí es donde realmente empieza mi historia.
 

 

Mi historia es la historia de cualquier adolescente, con mis pasiones, mis ilusiones, mis desilusiones, mis travesuras, mis idas y venidas…, hasta que a los dieciocho años apareció la que me enderezó la vida, la que entonces era mi novia y ahora es mi mujer, Lydia Herrera.

Actualmente, trabajo en el departamento comercial y de publicidad del periódico ABC Sevilla donde, aunque parezca mentira en los tiempos laborales que corremos, llevo once años trabajando.

EBIP: ¿Qué te apasiona en la vida?

PDG: Sin lugar a dudas, MI FAMILIA, comprendiendo como tal, principalmente, mi mujer y mis dos hijos: Perico, de cinco años, y Adrián de dos. La verdad es que uno realmente no sabe lo que es querer hasta que es padre. Ellos son el pilar de mi vida, pero nunca dejaré atrás a mis padres, que gracias a ellos soy lo que soy hoy en día, mis hermanas, mis primas y tíos y un angelito que está en el cielo que es quien nos cuida a todos. Con un solo pilar no se levanta una casa.



EBIP: ¿Morirías por ellos?

PDG: Sin pensármelo.

EBIP: ¿Qué hace que tu estómago baile?

PDH: Ver crecer a mis dos hijos cada día sanos, fuertes y, sobre todo, siendo buenas personas.

EBIP: ¿Qué llevas en tu mochila siempre que sales de viaje?

PDG: Por desgracia, ¡mis pastillas! Jajajajajaja. ¡No es broma! Para treinta y ocho años que tengo tomo más pastillas que un jubilado...

EBIP: ¿Una buena tarde de cine, una buena tarde de lectura o ambas?

PDG: Más que tarde, una noche de cine, pero en mi casa con todos acostados. Cuando eso pasa soy capaz de ver hasta tres películas seguidas.

EBIP: La sociedad española está, desde hace unos años, en un cambio constante, aunque no sabemos exactamente hacia dónde se dirige ese cambio, al menos, a mí me tiene despistada... ¿Qué opinas de este cambio en desarrollo? ¿Crees que va hacia algo positivo o simplemente nos estamos dejando llevar por la inercia que nos marcan uno cuantos?

PDG: Yo siempre he creído en la jerarquía, tanto en la familia, como en el trabajo y, como no, en la sociedad, entendiendo jerarquía como un poder compartido donde no sólo haya una opinión. Por ello, para mí, lo que está ocurriendo en la sociedad actual, tanto a nivel político como a nivel social, es falta de jerarquía. A nivel político, porque los partidos tradicionales en los últimos años han estado más preocupados de ellos mismos que del pueblo y ello ha provocado que hayan surgido movimientos políticos nuevos que han sabido aprovechar ese desencanto, pero sin una base consistente, por lo cual creo que tendrán poco recorrido. Y, en cuestión de familias, creo que hay una falta de autoridad paterna y materna; y no me refiero con eso a lo de “aquí se hace lo que digo yo, porque sí“ de antaño, me refiero con eso a que los padres no podemos pretender ser los mejores amigos de nuestros hijos.

EBIP: ¿Crees en el buen hacer de la humanidad?

PDG: Yo sí. Es más, creo que si el ser humano no fuera bueno por naturaleza el mundo que conocemos actualmente hubiera desaparecido hace muchísimo tiempo. Lo que pasa es que la humanidad actual es muy mejorable.

EBIP: Vamos con el “test del blog”…

PDG: Un color: con tu permiso te voy a decir dos: el verde y el blanco, de mi Betis y mi Andalucía.

Una fragancia: el olor de mi mujer.

Una canción: Por Ella, de José Manuel Soto.

Un sentimiento: Mi Cristo de la Salud, de mi Hermandad de los Gitanos de Sevilla.

Un libro: Pura Vida, de José María Mendiluce.

La compañía perfecta: mi familia.

Un lugar: también, con tu permiso, te voy a decir tres: Sevilla, Águilas y Caravaca de la Cruz.

Nuestro invitado de hoy ha elegido una de las canciones que, sin ser fan de José Manuel Soto, más me gustan. Los acordes de esa guitarra y la voz de Soto cantándole al mundo todo lo que haría Por Ella hace siempre que mi corazón vaya a mil por hora, así que, con vuestro permiso, y el de Perico, os dejo una estrofa para vuestro deleite. ¿Qué mejor manera de despedir este segundo Llenándome de vida que cantándole al amor?

“Por ella la fuerza del sol y las madrugadas.

 Por ella los sueños de amor y las noches amargas.

 Por ella las palabras bellas, las dulces canciones,

el llanto, la risa, el abrazo y las cavilaciones.

 Por ella cada despertar, cada sentimiento,

 las flores, la música, el mar, la lluvia y el viento.

 Las nubes, el color, el fuego, la tierra y el agua,

azules y grises recuerdos del cuerpo y el alma.

 Por ella fue el amor, el odio, la paz y el tormento.

 Por ella la ilusión y el gozo de vivir queriendo.

 Por ella sigue viva la estrella que guía mis pasos.

 Por ella no me desmorono ante los fracasos…”.

 

“Por ella”.

José Manuel Soto.

 

Ufff… Nos vemos en diciembre en la siguiente edición de Llenándome de vida.

 

Bss.

 

 

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