miércoles, 18 de enero de 2017

Llenándome de vida con Mariano Maldonado (Mario Lammar).

Hay ocasiones en las que la vida te brinda la oportunidad de conocer a personas que no forman parte de tu círculo y ni tan siquiera has visto nunca... Es entonces cuando das gracias a las nuevas tecnologías por darte a conocer a personas que de otro modo nunca conocerías. Y eso, queridos lectores, es lo que me ha pasado a mí con Mariano Maldonado, un ciberamigo que, además de ser aguileño, comparte conmigo la pasión por las letras y las artes. No en vano, tiene algún que otro manuscrito guardado bajo llave en el cajón de su mesa y dibuja maravillosamente bien. Su nombre artístico, como él mismo nos va a contar, es Mario Lammar, nombre con el que le podéis encontrar en las redes sociales y comprobar, por vosotros mismos, su arte.

Os dejo, pues, con nuestro cuarto invitado vital... Disfrutadlo.

EBIP: Para comenzar, ¿qué te parece si nos cuentas algo de ti? Una pequeña presentación…

MM: Bueno, nací en Águilas hace casi medio siglo. Aunque, como muchos aguileños, a finales de los años sesenta y principios de los setenta, mis padres se trasladaron a Cartagena donde pasé mi juventud. Gracias a esa proximidad podía ir muy a menudo a Águilas, incluso algunas temporadas todos los fines de semana. Estudié Electrónica de Comunicaciones, ya que en aquella época Ingeniero en Telecomunicaciones sólo estaba en Madrid y Barcelona. Empecé estudiando Industriales y terminé haciendo cursos en la UNED. Motivo: un trabajo para los meses de verano que se prolongó hasta ahora y...¡la carrera quedó aparcada!. Tengo cursos de Robótica, Autómatas programables, Diseño de animación, ... ¡unos cuantos! 
Profesionalmente he sido montador casi toda mi vida. Empecé en el boom de la construcción en La Manga del Mar Menor y después de recorrerlo entero, llegó la crisis de los 90 y me tocó emigrar al Altiplano, aquí establecí mi residencia. Durante veinte años he estado bien, siempre trabajando por los pueblos de los alrededores. Cuando empezó esta última crisis, me pasaron a mantenimiento y desde entonces vivo y trabajo en el mismo pueblo.
¡Cuando me pediste que participara en esta sección se me puso la piel de gallina!. Me encuentro más cómodo al otro lado, detrás de la cámara  o en la mesa de sonido. ¡En las tripas de cualquier aparato electrónico!



EBIP: ¿Qué te apasiona en la vida?

MM: Desde que enfermaron mis padres me convertí en cuidador principal de ellos y tutor de mi madre, todo cambió de la noche a la mañana. Sus enfermedades avanzaron tan rápidamente que se quedaron como grandes dependientes simultáneamente. Por el cáncer de mi padre empezamos a tener contacto con otros enfermos y sus familiares. Con el Alzheimer de mi madre (realmente tiene Degeneración fronto-temporal), fue un acoso brutal por parte de todos. Servicios Sociales para que cojas ayudas, por supuesto pagando esos “servicios” antes, representación legal, cuidadoras que solamente van a aprovecharse de tus necesidades... He tenido una que incluso amenazaba a mis padres, otra nos robó,... Total, un negocio con el que todos sacan tajada y son los familiares los que finalmente tienen que hacerse cargo de los enfermos con gran dependencia. Son momentos en los que ves la vida desde otro punto de vista y, finalmente te cambia. Dicen que estas enfermedades terminan con dos vidas, la del enfermo y la del cuidador. Pero no es la enfermedad, ¡es esta sociedad!.

EBIP: ¿Morirías por ellos?

MM: ¡Faltó poco!. Exactamente diez centímetros me separaron de dar con la nuca en el pico de un radiador. Me encontró mi hermano en el pasillo de casa tendido en el suelo sin conocimiento. Aunque, lo que realmente ha minado mi salud, ha sido el estrés del trabajo. Las personas que trabajamos de cara al público sabemos lo que es aguantar a clientes con el derecho divino a que los atiendas a la hora que les apetezca, mientras te echan en cara que pagan mucho (porque encima son los que no quieren pagar)...
Aquel incidente del radiador se saldó con el pulgar roto. Durante la recuperación, empecé a dibujar, ya hacía algunas composiciones digitales, pero para ejercitar la mano empecé con ceras. Como me relajaba, seguí probando otras técnicas, témpera, bolígrafo y últimamente lápiz. De este modo, Mario Lammar, que lo creé para firmar como escritor, pasó a ser pintor.
Mi faceta como escritor, aunque aparcada por el momento, no está olvidada. Lo complicado no es escribir, es encontrar quien te publique y, sobre todo, promocionar esa publicación. Tengo una novela casi preparada donde desarrollo la investigación que hice cuando enfermó de cáncer mi padre. Cuando nos mudamos, no sabíamos que había tantos casos de cáncer en el barrio, incluso se creó una plataforma contra las antenas, que es a lo que culpa. En un momento determinado, fui testigo de algo que me hizo seguir otra pista y de ese camino nació esta novela. No es el primer intento, ya he empezado otras que se quedaron en el cajón de los recuerdos y, hace unos meses empecé otra sobre mi forma de ver la historia. ¡No desvelo nada más, por si también va al cajón de los recuerdos!
Este año ha sido imposible, pero para el que viene me gustaría participar en la exposición colectiva que se celebra todos los años en Águilas. De momento seguiré practicando y aprendiendo.



EBIP: ¿Qué hace que tu estómago baile?

MM: ¡Últimamente me conformo con que las tripas no se me retuerzan! Vivimos en una época en la que los psicópatas son premiados y a la gente normal la hacen ir al psiquiatra. Cuando trabajas en la calle ves y te cuentan muchas cosas que te hacen echarte las manos a la cabeza y decir: “¿Hasta donde vamos a llegar?”.

 EBIP: ¿Qué llevas en tu mochila siempre que sales de viaje?

MM: La mochila ha sido mi casa toda la vida. Siempre que llegaba volvía a prepararla, cuando no era por trabajo era para pasar el fin de semana fuera. Lo que nunca me ha faltado en ella ha sido un libro.

EBIP: ¿Una buena tarde de cine, una buena tarde de lectura o ambas?

MM: Me gusta bastante el cine pero, por tenerlo más a mano, una tarde de lectura. ¡Aunque soy de los que si no leen un par de capítulos antes de dormir no consigo coger el sueño!

EBIP: La sociedad española está, desde hace unos años, en un cambio constante, aunque no sabemos exactamente hacia dónde se dirige ese cambio, al menos, a mí me tiene despistada... ¿Qué opinas de este cambio en desarrollo? ¿Crees que va hacia algo positivo o simplemente nos estamos dejando llevar por la inercia que nos marcan uno cuantos?

MM: Veo demasiadas coincidencias socioeconómicas con las primeras décadas del siglo pasado y ¡todos sabemos como terminó al final! Veo niñatos añorando una época que no conocieron y eso no debería repetirse. Personas que ven la democracia de una forma unilateral, la famosa “Ley del embudo”. Antes los “trepas” tenían la decencia de apuñalarte por la espalda. Ahora directamente te dan el tiro de gracia. Veo cómo los ejecutivos “estrella”, llegan a sanear empresas destruyendo empleo y cuando no pueden exprimir más el limón, desaparecen todos los activos de valor y se cierra la empresa como si nada. A veces, hablo con empresarios jubilados que han vivido épocas malas y no se explican cómo hemos permitido que nos lleven a este estado del que, lamentablemente, no vamos a salir ni medio bien parados. Y sólo estamos viendo vemos la punta del iceberg. No creo que nos estén llevando hacia nada bueno para la mayoría, la verdad...

EBIP: ¿Crees en el buen hacer de la humanidad?

MM: El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. ¡Con el agravante de conocer la historia! Han desaparecido muchas civilizaciones a lo largo de ella... Si ésta también se la van a cargar, que esperen al menos unos pocos siglos, que bastante jodidos estamos.

EBIP: Vamos con el “test del blog”…

MM: Un color: verde. ¡Verde esperanza, que el futuro no sea tan negro como se nos presenta! Como has visto en mis dibujos, también es un signo identificativo en ellos. Siempre que son en color, los ojos son verdes.

Una fragancia: el olor a mar. Siempre que llego a un pueblo de costa, sobre todo a Águilas, bajo la ventanilla para que me reciba ese olor especial.

Una canción:¡Aquí me pillas! Dependiendo en la situación y el humor en que me encuentre, me vendría a la cabeza una canción u otra.

Un sentimiento: esperanza. Vivimos la época de las vacas flacas, han pasado muchos años, ya va siendo hora que nos lleguen las que están algo rellenitas, ¡tampoco pido mucho!

Un libro: La Iguana, de Alberto Vázquez-Figueroa. ¡Recuerdo que lo leí en Villarrobledo! Era la primera vez en mi vida que estaba trabajando en un sitio con más de un palmo de nieve y casi quince grados bajo cero. Ese lunes, cuando terminé de trabajar, me fui a la pensión y me lo leí de un tirón pegado al radiador. Es uno de mis escritores favoritos. También guardo buenos recuerdos del pueblo y un chato de  Estola no falta en la mesa a la hora de comer.

La compañía perfecta: te diría el tópico, mi familia y amigos. Pero, sinceramente, estos años de estrés ha sido nuestra perra. Cuando mi hermano o yo nos quedábamos solos con uno de mis padres porque el otro estaba hospitalizado y uno de los dos estaba con él, era la perra la que se acostaba encima tuyo en el sofá para hacerte compañía... Sólo pide jamón york cuando te ve en la cocina, te acompaña encantada a donde la lleves, siempre que no haya petardos o críos pequeños gritando. Puedes estar horas paseando con ella... Como no habla, no te calienta la cabeza, te distrae y haces ejercicio.

Un lugar: Águilas. Es el lugar donde me gustaría terminar mis días, pero antes me gustaría descubrir ese algo que siempre he estado buscando y algún día espero encontrar.

Pues con mi deseo más ferviente de que encuentres aquello que buscas, te deseo todo lo mejor, Mariano Maldonado, y que sigas interpretando en papel esa pasión que llevas dentro. Ha sido un placer leerte y llenarnos de tu vida.

Y a vosotros, os espero en el próximo Llenándome de vida... Un placer.

Bss.



 

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