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Mostrando entradas de diciembre, 2017

El mes de diciembre es como un embudo...

Esta mañana, camino del trabajo, y ante la perspectiva de un día de esos de uffff, pensaba que el mes de diciembre es como un embudo, ¿no os parece? Conforme va avanzando nos da la sensación de que vamos metiendo la cabeza por ese estrecho rabito. Nos va faltando el aire, lo vemos casi todo de color gris, necesitamos coger impulso para avanzar y sólo tenemos una idea fija en la mente: “ya queda poco para que acabe el año”. Todo esto, para terminar tomando las uvas y celebrar que llega el nuevo año, momento en el que, de nuevo, empezamos a avanzar por el embudo pero, esta vez, por su parte más ancha, esa que nos deja ver el horizonte del tiempo de un color más agradable y bonito, no hay límites para hacer nada (claro, tenemos todo el año por delante), cualquier cosa es posible y nada nos parece que vaya a ir mal.  Aunque, en realidad, ¿qué cambia en nuestra vida al tomar las uvas el 31 de diciembre? ¿Hay algo que se solucione o mejore desde la noche fin de año a la mañana del 1 de enero…