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Querido diario:... no sería justo para las miles de cosas que me regala la vida...

Querido diario:

No puedo escribir, no soy capaz de ir más allá de un párrafo…

Me acuerdo de un post que escribí hace ya bastante tiempo, después de unas vacaciones de verano, que se llamaba “Delante de una página en blanco”. Era el aviso de que mis vacaciones terminaban y, por tanto, volvía a mi vida la rutina de escribir de nuevo con regularidad en el blog. Se iniciaba la temporada de concursos y, con ella, la lluvia de temas, ideas y todo lo demás que casi siempre me ha acompañado, libre en mi cabeza, surgiendo sin más ante la visión de algo o tras una conversación con alguien… Eso me llenaba mucho, lo recuerdo, no tenía la necesidad de hurgar demasiado para dar con algo sobre lo que escribir. De esa época nacieron muchos relatos, muy bonitos, emotivos, tristes o alegres… Pero ahora… No doy con ello. Y es cierto que noto la falta de eso, de esa parte de lo que ha sido mi vida casi tres años. Supongo que todo tiene su fin, aunque a mí no me gustaría que eso pasara. He estado a punto de cerrar este blog durante los últimos seis meses al menos tres veces, pero tampoco soy capaz de borrar de un plumazo lo que tanto tiempo, esfuerzo e ilusión me ha costado llenar.

Y me pregunto...

¿Falta de inspiración????? Es posible, sí…

¿Otras cosas en la cabeza? Seguro, también…

¿Demasiado inquieta o nerviosa para conseguir tener la paciencia suficiente para estar quieta delante de la pantalla? También…

¿Falta de interés? No, eso seguro que no, aunque es cierto que últimamente estoy volcada en otras cosas y noto esa falta de tiempo y tranquilidad.

¿El que no sea tan fácil como parecía al principio me ha desanimado? Bueno, es cierto que no es nada fácil, pero no me rindo casi nunca… No creo que sea eso.

¿Cansada, aburrida, desesperada, inactiva, desmotivada, sin inspiración, sin ganas, sin nada que decir? Tal vez todo eso junto…

Se me ocurren muchas más preguntas para las que quizá no tenga la respuesta adecuada, o correcta… Es cierto que escribir con un tema ya dado es mucho más fácil, es como ir a entrenar y que el profe de turno te cante los ejercicios que tienes que ir haciendo. Algo así, sí…, pero sentarse en frío… Eso ya es más difícil.

De todos modos, no voy a echarle la culpa de mi sequía literaria a la falta de inspiración o a la falta de un tema que me llame la atención. No sería justo para las miles de cosas que me regala la vida cada día.

He intentado muchas veces hacer eso de escribir sobre un objeto en concreto, uno nada más. Concentrarme en un jarrón, una mesa, un cuadro, una cara, unas manos (esto medio lo conseguí una vez)… Pero el resultado no ha sido en ningún caso digno de mención y mucho de menos de publicarse, ni aquí ni en ningún otro sitio. De hecho, hace un rato intenté concentrarme en el mar, en esa espesa capa de agua azulada que tanto me fascina y por la que muero cada vez que la recuerdo (o sea, cada día un rato). Y nada, no he sido capaz ni de acercarme a algo medianamente leíble. Es muy extraño y frustrante querer y no poder… Tener los medios, el lugar, la oportunidad, el deseo,… Y no poder…

¡Como tantas otras cosas en la vida!, diréis… 

Y con toda la razón del mundo, pero es que esto de escribir es, como casi todo en la vida, duro, difícil, sacrificado..., aunque después, cuando consigues el resultado perseguido, es muy gratificante. ¡Y yo quiero tener esa sensación de nuevo! Quiero sentir cómo las palabras se deslizan desde mi cabeza hasta las blancas páginas que se abren delante de mí, quiero ver cómo se forma esa historia en la que mi protagonista cobra vida, quiero ponerle el punto y final al cuento para leer una y otra vez esas líneas que han creado a un personaje de papel que seguro me enamora y consigue que me vuelen mariposas en el estómago. ¡Eso quiero!

Querido diario, voy a ponerme a ello... Como dice el refrán, "el que algo quiere, algo le cuesta" y tiene toda la razón. Desde enero he empezado al menos siete relatos, he intentado seguir con mi proyecto de novela y apenas he conseguido unas líneas medio decentes. Dicen que con trabajo, esfuerzo y perseverancia se llega a la meta casi siempre, así que... Quizá perdí de vista durante estos meses la meta de marras, el objetivo..., y dejé de luchar por él al no verlo. Será cuestión de enfocar de nuevo...

Bss.

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