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Pueblos.5: Moratalla (Murcia).


Dedico hoy mi sección de Pueblos a un lugar muy entrañable para mí y mis amigos. Allí, en Moratalla, en plena Comarca del Noroeste murciano, hemos pasado muchos días de relax a la sombra de la parra que recubría el porche de entrada a la casa de la familia de mi amigo Lucio Fernández en Bajil, Campo de San Juan. Hoy, apoyada en su conocimiento de la zona y aprovechando los lazos familiares que le unen con esta bonita localidad murciana, os presentamos el destino rural por excelencia de la Región de Murcia, desde que, hace años, Moratalla supiera aprovechar la incipiente crisis económica que amenazaba la zona desarrollando este tipo de turismo tan familiar.

Encaramada sobre un hermoso cerro coronado por los restos de un castillo y su bien conservada Torre del Homenaje, encontramos la localidad moratallera, con una población aproximada de 8.300 habitantes. Su nombre, según diversos autores, proviene de la época romana, época en la que era conocida como Murata tallea (la que está amurallada con palos). Paseando por sus empinadas calles y sus rincones, vemos que, sin lugar a dudas, estamos en un lugar monumental, donde se respira historia y antigüedad. Manifestaciones artísticas rupestres de gran relieve, junto con restos de asentamientos ibéricos, romanos y medievales, son vestigios de la antigua ocupación humana de estas tierras.


Moratalla tiene su término en el núcleo montañoso de mayor masa forestal de la región, poblada de pinos, encinas, robles y singulares sabinas, donde el águila real y el jabalí conviven con paisajes nobles y olvidados del interior, caseríos abandonados y parajes solitarios. Si echamos un vistazo a estas tierras vemos que las posibilidades para los amantes de la naturaleza son múltiples: ascender a Revolcadores (2.027 m), el pico mas alto de la región; visitar las pedanías diseminadas por sus campos; descubrir el encanto de la Ermita de la Rogativa (s. XVI); caminar junto al río Benamor, de cristalinas aguas; o admirar el puente romano sobre el Alharabe. La visita a Moratalla se completa con el Centro de Interpretación de Arte Rupestre Casa Cristo, cuya finalidad es difundir el arte rupestre en la región de Murcia, declarado Patrimonio de la UNESCO.
 
También aquí, en este idílico paraje, tenemos grandes fiestas que atraen, año tras año, a miles de visitantes. Durante la Semana Santa, época preferida por mis amigos para visitar la zona, podemos disfrutar de la “Tamborada”. Tal y como os imagináis, los tambores
recorren las calles del pueblo tocando un ritmo típico, parecido al que se oye en Mula o Tobarra, espectáculo del que disfrutábamos sentados en la puerta de El Rubio y El Moreno, los dos tradicionales bares de la localidad situados uno frente al otro. De este espectáculo destaca la  “vestimenta” de los participantes, pues las túnicas se elaboran con las telas más extravagantes y coloridas que puedan existir, diferenciándose del resto de poblaciones que tienen en el tambor su centro de fiesta en Semana Santa. Me cuenta mi amigo Lucio que su abuelo, Juan Antonio López Conejero, le hablaba de esta fiesta refiriéndose a su origen pagano, comparándola con otras festividades españolas, que, aunque religiosas muchas de ellas, tienen un origen claramente pagano; en esta, el estruendo del tambor se asemeja al supuesto ruido ensordecedor sucedido cuando Jesús murió en la cruz, siendo las túnicas de colores una burla sin malicia del típico Jesús Nazareno.
Ya en verano, se celebran las “Fiestas del Cristo del Rayo”, en las que se recuerda el día que un rayo entró en la Iglesia y le cayó al Cristo, quedando este oscurecido al quemarse con el calor. Dichas fiestas consisten en la suelta de vacas y, recientemente, también de toros por las calles del pueblo donde la gente puede realizar carreras y recortes. Según cuentan, es este uno de los festejos más antiguos de España.
Abro el capítulo turístico que más me gusta en estas últimas líneas del artículo de hoy: las gentes. Como os decía al principio, desde hace muchos años, hemos disfrutado aquí de buenas jornadas de asueto en nuestra juventud en casa de don Lucio Fernández Sandoval y su esposa, doña Concha; encantadora y acogedora familia que, además de abrirnos las puertas de su casa de par en par, han disfrutado junto a nosotros del paso de los años y han conseguido que, ahora, ya mayores, sigamos yendo por allí de vez en cuando y, sentados en el porche, contemos a nuestros hijos las historias que aún recordamos de esos años y de esos viajes, mientras ondea al viento la gigantesca bandera de España que el dueño de la casa tiene allí plantada.
Fotografía de Lucio Fdez. Sandoval
De allí, de Moratalla, conservamos buenos amigos: Fran (dueño hoy de una taberna moratallera en mi Águilas, El Albero, lugar al que me pirra ir cuando bajo a casa, y donde tengo pendiente una “Estrella” con Silvia, su mujer), y Domi, al que hace mucho que no vemos, pero del que siempre nos acordamos. Esas risas son inolvidables.




Cierro estas líneas nostálgicas con una cita de mi amigo Lucio hijo, al que me unen, además del enorme cariño que le tengo, lazos de familia:
“Como no puedo evitarlo, el Campo de San Juan es uno de los paisajes más bonitos que existen, con las cuevas de Zaén de fondo,  que esconden el rincón más bonito que conozco: Bajil”.
Bss.
Artículo escrito en colaboración con Lucio Fernández López (https://luciofernandezlopez.blogspot.com.es), DIRSE en Grupo Redyser(Murcia).

(Fuentes: Wikipedia, http://www.murciaturistica.es/en/moratalla/)

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