domingo, 1 de marzo de 2015

¿Competiciones infantiles o combates de padres?

 

Escrito por imps 01-03-2015.
Siempre hemos pensado y creído que todo lo que rodea el mundo del deporte es sano, bueno, aporta valores fundamentales a nuestros hijos y les hace ser mejores personas por estar integrados en un mundo donde la competencia es buena y el nivel de responsabilidad que alcanzan les ayuda a afrontar la vida adulta con la mente abierta teniendo claras sus metas y cómo conseguirlas de manera limpia y sin ofender o pisar a nadie. ¿Estais de acuerdo?

Bien, pues últimamente me estoy encontrando con episodios cada vez más insanos, irresponsables y grotescos. En el mundo deportivo donde yo me suelo mover, el del basket, están ocurriendo cosas que nunca pensé que me encontraría. Y lo peor del caso, digo lo peor porque es totalmente vomitivo, es que somos los padres en las gradas quienes encendemos la mecha que acaba explotando en las canchas, quienes les damos a nuestros hijos el permiso para ofrecer un espectáculo deplorable.

Si somos nosotros, adultos, quienes en partidos de ligas infantiles insultamos a los árbitros, echamos miradas incendiarias a los padres del equipo rival, si cuando nos visitan en nuestro pabellón les hacemos sentir que no van a salir de allí de una pieza, si damos a voz en grito instrucciones de combate a nuestros hijos para que machaquen al rival, ¿a dónde vamos a ir a parar?

Y todo esto en baloncesto, no hablemos de lo que estamos dejando que ocurra últimamente en el mundo del fútbol infantil, donde hace un mes algunos de los papás de los nenes que jugaban dieron una paliza al árbitro que pitó el encuentro que no tenía más de 16 años. PATETICO, PENOSO Y DEPLORABLE.

Entiendo que hay partidos en los que no puedes estar en silencio porque el propio ritmo del encuentro te va animando, y yo me animo sola, debo reconocerlo, me encanta el baloncesto y no lo puedo remediar. Pero una cosa es animar a los niños o mayores que juegan, decirle al árbitro que es muy malo porque ha pitado lo que se le ha ocurrido y otra muy distinta es jalear el ambiente hasta el punto de notar cómo la violencia se va materializando a tu alrededor. Si seguimos así, lo único que vamos a conseguir es que se nos prohíba a los padres asistir a los partidos de nuestros hijos, ya lo veréis...

Bss. 

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