miércoles, 24 de junio de 2015

Tiempo de ahoras.

Pasan los días, cada vez más deprisa.

No nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta (en algunos casos será más bien esto último), de que, por cada minuto que perdemos lamentándonos del paso irremediable del tiempo, dejamos pasar una nueva oportunidad de realizarnos del modo que sea, dejamos que las escasas posibilidades de tener un minuto real de felicidad escapen.


Pensamos, equivocadamente, que el mañana será siempre mejor que el hoy, que el ahora, y no nos damos cuenta de que no hay nada mejor que un buen ahora. Porque, ¿estaremos aquí mañana? ¿Seguiremos estando de una pieza cuando llegue ese futuro mejor para disfrutar de los ahoras que hemos dejado pasar?


Mucho escuchamos hablar, y mucho leemos en los muros de las redes sociales a diario, sobre que debemos vivir este momento, este ahora, este hoy. Pues sí. Es difícil, lo sé, lo vivo a diario, pero es la realidad. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y aún también en ese momento, no paramos de darle vueltas a la cabeza sobre qué hacer y cómo hacer para mejorar mañana y conseguir así un futuro mejor... Y digo yo, ¿y el ahora mejor para cuándo lo dejamos? Nuestra vida está llena de presentes irrepetibles, lo malo es que no queremos vivirlos. Una pena.


Esta noche, cuando os acostéis en la cama del ahora, intentad imaginar un mañana en el que sólo se viva el ahora, y veréis cómo el futuro, construido sobre la sólida base de un hoy mejor, estará más lleno de esa felicidad que un día escapó y que, ahora, podemos hacer que vuelva.


Bss

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