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Pueblos.1: Águilas, un paraíso lleno de luz y alegría.

Cuando se me ocurrió esto de escribir una vez por semana sobre algún bonito rincón de esta España nuestra pensé que, la mejor manera de inaugurarlo, sería presentando a  mi pueblo, Águilas, a los lectores que no lo conocen. Lo que no sabía era que me iba a costar tanto trabajo encontrar un enfoque que me gustara en el que os hiciera llegar, tanto los datos históricos sobre su origen, como su belleza, sus monumentos, sus museos, su Carnaval y, sobre todo, el carácter de sus habitantes. He archivado al menos cinco borradores, borrado otros tantos, pensado, escrito y vuelto a borrar mil veces. No encuentro la manera de haceros llegar todo lo que siento al pensar en este bello pueblo de la Costa Cálida murciana que me vio nacer.
Pensé al principio hacer un escrito serio, bien documentado e histórico sobre su origen, los restos hallados que nos remontan hasta el Neolítico; de cómo fuimos Urci para los romanos y de los restos de esa época que aún se conservan;  hablaros de Carlos I, Felipe II, Carlos III y de cómo, cada uno de ellos, influyó en lo que hoy es Águilas, de personajes ilustres que tanto hicieron por Águilas como el Conde de Aranda, el de Floridablanca o don Alfonso Escámez; ilustraros con datos sobre las actividades portuarias que hicieron de Águilas un importante puerto de mar, fundamental para la actividad económica de la vecina ciudad de Lorca y de cómo, en el siglo XIX, logramos independizarnos de ella obteniendo nuestro propio Ayuntamiento y funcionando desde entonces como una ciudad autónoma hasta nuestros días.
Lo borré.
Águilas, la luz de España
(Foto: https://www.abc.es)
Después inicié un borrador en el que primaban los monumentos, las señas de identidad de Águilas: el Castillo de San Juan de las Águilas con su Torre del Águila, restaurado y musealizado recientemente para delirio de todos,  donde podemos disfrutar de maravillosas vistas de nuestras dos bahías, extraordinarias visitas teatralizadas en las que los actores nos narran las leyendas que envuelven este monumento que conoció su máximo esplendor en el siglo XVIII; la Isla del Fraile, Cabo Cope y el Pico de la Aguilica; el imponente Auditorio y Palacio de Congresos Infanta doña Elena que se alza al fondo de la Bahía de Levante, lugar donde se desarrolla el arte que hay en mi pueblo, donde se dejan ver Don Carnal y Doña Cuaresma, donde la Musa del Carnaval se deja querer y la Mussona, traviesa, se deja atrapar cada año al son de la Murga cuando llegan los Carnavales, recientemente nombrados de Interés Turístico Internacional. Mostraros el otro lado, el paseo de Poniente, La Colonia, Las Cuatro Calas, mi Carolina, desde donde podemos apreciar, sentados en la blanca arena, al atardecer de un bonito día de verano, la belleza de Águilas. Desde allí, justo desde ese punto, vemos Águilas al completo, desde la Cama de los Novios, hasta Cabo Cope. Todo un placer.
Este también lo borré. Y así con unos cuantos hasta llegar al de hoy.
Y hoy he decidido hablaros sólo de los aguileños, famosos por ser gente acogedora, generosa; famosos por dar al huésped hasta lo que no tenemos para hacerlo sentir bien; famosos por ser trabajadores, cálidos, buena gente.
¿Queréis conocernos?  Os indico la dirección: viajad siempre en dirección sur, hacia donde el sol brille más, hacia donde el aire huela a libertad, hacia donde el azul del mar se convierta en oro al reflejar los astros, hacia donde os lleve el susurrante sonido de las olas al romper suavemente en la orilla de sus playas. Viajad siempre hacia Águilas, un paraíso lleno de luz y alegría.
Bss.

Comentarios

  1. Hola Isabel. ¡Qué bonita entrada! Águilas merece este amor.

    Un beso.

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  2. Desde la lejanía me haces sentir nostalgia de mi niñez. Te leo y mi corazón late con más fuerza.

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Artículo publicado en el "Libro de Verano de Águilas 2018".
Dedicado a mi abuela.



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