miércoles, 29 de abril de 2015

39.

Pensaba esta mañana si este día, para mí tan señalado, se merecía un post. Bueno, igual sí. Cierto es que no todos los días se cumplen años, y menos aún estos bonitos 39 que me han caído. Casi 40, como dice mi padre.

Imagino que toca hacer balance de estos años y sopesar lo conseguido con lo perdido, lo bueno con lo malo, lo genial de lo nefasto y lo feliz de lo triste... Lo cierto es que ha habido de todo eso en pequeñas cantidades, no vamos tampoco a exagerar.

De muchas de esas cosas perdidas, malas, nefastas y tristes han pasado muchos años, y ya sabéis lo que dice el refrán: "el tiempo lo cura todo". Y bien cierto que es. Así que por ese lado el balance es positivo.

Por el lado de lo conseguido, lo bueno, lo genial y lo feliz, ¿qué OS voy a contar? Pues que eso sí que no se olvida, se revive, se recuerda y se atesora para no perderlo nunca.

Para eso creo que sirve cumplir años, ¿no? Para atesorar todo lo bueno que nos va pasando a lo largo de la vida y recordarlo, y hacer balance en cada cumpleaños y felicitarnos a nosotros mismos por haber superado las piedras que la vida nos ha ido poniendo en el camino. Yo tengo mis piedras muy superadas, así que hoy me felicito por estos 39 años de positivo balance. Me felicito por mi familia, por mis amigos, por mi trabajo, por mis retos superados, por haber dejado correr lo que no era bueno para mí y por haber decidido seguir adelante en lugar de sentarme a esperar. Me felicito por tener la vida que he querido tener y por luchar cada día por conservarla.

Espero que el año que viene, cuando haga el balance de mis 4 décadas de vida, pueda al menos, decir lo mismo que hoy.

Gracias a todos por haber dedicado un minuto a felicitarme. Gracias de todo corazón.

Bss.

martes, 28 de abril de 2015

Cuento. Parte 2.

Bueno, no había sido tan difícil después de todo. Treinta y dos escalones y ya estaba en la calle. No había sudado, seguía oliendo al gel de aceite de Argán que había comprado hacía pocos días y se sentía con renovadas fuerzas. Uhmmm, igual terminaría por ir a un gimnasio, aunque la imagen que se dibujó en su mente le hizo contener una carcajada que indicaba que probablemente eso nunca pasaría.

Se dirigió al parking donde guardaba su coche, un bonito C5 azulado, capricho de Alicia hacía unos años; luego dejó de gustarle... Aunque no era de extrañar... De repente las calles de todas las ciudades de España se habían visto invadidas por el bonito coche hasta el punto de dejar de serlo.

Abrió la puerta trasera para dejar el maletín y la chaqueta y subió. Arrancó y se dirigió a la salida con cuidado de no rayarlo; no le gustaba tanto, pero no era cuestión de estropearlo.

Pasó el día trabajando casi sin parar como era su costumbre; había días que ni se acordaba de comer y sólo el esmero que ponía su secretaria en cuidar de su salud impedía que cayera enfermo.

Todos se habían portado muy bien con él desde que Alicia se marchó, la verdad, no podía tener queja. Además de estar muy bien considerado entre la cúpula directiva de su empresa, era un hombre afortunado en cuanto a relaciones sociales. Caía bien, generalmente, y eso le hacía tener un amplio círculo de amistades al que acudir cuando era necesario. Lástima que últimamente no tuviera muchas ganas de divertirse fuera de la oficina; un día de estos tendría que organizar algo para agradecerles a todos su apoyo, quizá el mes próximo. Se acercaba la primavera y, con ella, las tardes más largas, el buen tiempo y las vacaciones. Sí, organizaría algo.

Llegó a casa a eso de las 9. "Un día más", pensó con tristeza. Entró, encendió la lamparita que había sobre el mueble de la entrada, dejó las llaves, y...

De repente se dio cuenta de que en el vestíbulo de la casa había un elemento nuevo, una maleta que él no había dejado allí. El último viaje de negocios lo había tenido hacía un par de semanas y había guardado la maleta en el trastero a la vuelta. Se acercó despacio, intentando ahuyentar el ahogo que le subía por la garganta y que amenazaba con hacerse dueño de él; conocía ese color, esa forma, sabía dónde había sido comprada, el día, la hora,... Era imposible, Alicia no podía estar allí y menos sin avisar. Esa ya no era su casa, no desde que... Sacudió la cabeza con ira intentando hacer desaparecer ese recuerdo desesperante que le había desgarrado el alma hacía dos años; las lágrimas se le agolparon en los ojos y apretó los puños son fuerza temiendo que, si los abría, toda su rabia saldría despedida arrasando todo a su paso. Intentó controlar su respiración y serenarse; si la maleta estaba allí, lo normal es que Alicia no estuviera muy lejos, quizá sentada en su antiguo sillón,  esperándole...

Respiró hondo y atravesó la puerta doble que separaba el recibidor del resto de la casa. Y la vio...

Estaba de pie junto a la ventana del salón mirándolo, muy seria, sin decir nada, como esperando la oleada de reproches que él luchaba por contener, esperando sus gritos, esperando su mirada de odio por haberle abandonado, esperando... Simplemente así, esperando...

Él la miraba sin creerse aún que estuviera allí; se la había imaginado así tantas veces a los largo de esos dos años, que no lo podía creer. Estaba allí, estaba allí,... No sabía qué decirle. No sabía qué esperaba ella que le dijera. Había intentado odiarla con todo su ser por haberse marchado como lo hizo, y ahora, al verla, se dio cuenta de que jamás lo había conseguido. Seguía amándola como el primer día, ciega y locamente, incondicionalmente,... Pero claro, no iba a decírselo. Al menos no aún, no hasta que ella le explicara el motivo de su vuelta; no hasta que ella le dijera una y mil veces lo que él tanto ansiaba escuchar. Habían pasado dos largos años sin saber de ella y se merecía una explicación.

-Alicia.
-Pablo.
-No esperaba verte por aquí nunca más.
-No hubiera venido de no ser necesario, al menos no sin avisar. Esta sigue siendo mi casa.
-Esta dejó de ser tu casa el día que hiciste la maleta y te marchaste sin decir adiós.
-Imagino que habrás pensado que eso fue por un buen motivo.
-No pienso nada. No he podido pensar nada porque no he tenido nada en qué pensar. Un día llegué a casa y no estabas. Punto. Mejor no pensar; te sorprendería la respuesta. Aunque bueno, quizá no. Me conoces muy bien Alicia.
-Sí, te conozco muy bien, por eso he vuelto. Necesito darte una explicación, te mereces esa explicación, y sé que me dejarás dártela a pesar de todo.

Pablo se acercó al mueble bar que había en el salón. Lo abrió y se sirvió un whisky solo. Casi sin mirarla se sentó en el sillón que tenía más cerca y que más alejado quedaba de ella. No estaba seguro de querer acercarse demasiado... La dejaría hablar y luego... Bueno, luego ya veríamos qué pasaba.

Continuará...

Bss.

sábado, 25 de abril de 2015

¿Disfrutas o grabas?

Como ya sabéis, anoche estuve de concierto.. Jejeje, lo sabéis de sobra...

Bueno, el caso es que durante el espectáculo, y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, hay, o hubo, mucha gente que se dedicó a grabar con su teléfono móvil buena parte del show.

Éste también es un buen tema de debate, creo yo.

A ver, anoche había en la sala gente de muchas generaciones. Os puedo asegurar que había de todo. Lo más lógico, cabe pensar, es que sean los más jóvenes los que hagan estas cosas dado el enganche generacional que tienen a estos aparatos (me incluyo, no en lo de los más jóvenes, sólo en lo del enganche...). Yo, debo confesarlo, saltándome las reglas cuando ya todo el teatro bailaba en pie a ritmo de "El Dorado", grabé 10 segundos al final del concierto para enviárselos a una amiga que le encanta... Me porté muy bien...

Bueno, pues la que se llevó ayer el premio gordo fue una señora (sí, señora) de al menos 50 y tantos largos que tenía sentada delante. Tan fuerte fue el tema, que yo estaba alucinada. Primero, no se podía grabar en la sala; segundo, empezó a grabar cuando arrancó el concierto y lo dejó cuando una azafata le llamó la atención ¡7 canciones después!!! Si la deja, ¡¡¡lo graba entero!!! Claro, es que la cosa cantaba mucho, nunca mejor dicho. Muy fuerte.

Hay cantantes a los que esto no les hace ninguna gracia. Y claro, yo lo entiendo. Si vas a ver un concierto, a cantar, a bailar, ¿para qué llevas el móvil? ¿Para qué te dedicas a grabar en lugar de disfrutar del espectáculo???

Hace unos meses estuvimos viendo a Dani Martín (otro concierto espectacular; si tenéis ocasión, id a verlo). Fue un concierto al aire libre. No sé cuántas personas habría allí, pero muchas, muchísimas. Bueno, hubo un momento hacia la mitad en el que sólo se veían móviles en alto, algo que a mí me estaba pareciendo deplorable, precisamente porque creo que si estás haciendo eso no estás haciendo lo que has ido a hacer. El caso es que al protagonista del evento le molestó bastante hasta el punto que paró el concierto y gritó: " ¡Dejad ya los putos móviles!" (perdón por lo del taco). Normal, ¿no creéis? Claro, que no tuvo mucho efecto; hubo quien lo dejó y hubo quien siguió.

Anoche, Goñi, elegantemente, sólo hizo un comentario al respecto (teniendo en cuenta que estaba prohibido grabar y que era una sala de teatro era normal que no hubiera este tipo de incidentes); de hecho, nos dejó "10 segundos para que le enviéis un whatsapp a vuestros hijos y les digáis que vais a llegar tarde". Breve, pero intenso.

Se admiten opiniones, queridos lectores.

Bss.



viernes, 24 de abril de 2015

Gracias Revolver.




Siempre es un placer ver y escuchar un directo de Revolver.
Esta noche más aún. En familia, en La Laboral de Gijón, en su teatro, chiquitín, muy recogido... Allí, el gran Carlos Goñi se ha dejado la voz y la piel en un espectáculo que ha durado dos horas veinte minutos. Sencillamente extraordinario.
Y no solamente ha cantado... Ha tenido el detalle de contarnos un poco de cada canción y de hacernos un poco cómplices de su historia.
Carlos empezó el show con su Babilonia y acabó con El Dorado, el presente y pasado de Revolver, y nos ha hecho vibrar con un acústico en solitario en el que gracias a canciones memorables como El Faro de Lisboa, Tu noche y la mía o El roce de tu piel, hemos vuelto a ser por un ratito felices soñadores.
Hacía unos 12 años que no veía a Revolver en directo. Fue en mi Águilas y también estábamos en familia. Esa noche Carlos cantó su repertorio habitual y cuando la gente empezó a irse, cogió un taburete, cogió su guitarra, ajustó el micro, y nos dijo muy serio a los que allí quedábamos: "Bueno, y ahora vamos a empezar el concierto de verdad". Imaginaos.... Esa noche me enamoré de sus letras, de su voz, de su música. Desde esa noche soy incondicionalmente una revolvera y soñaba con volverlos a ver. Hoy, por fin, se cumplió ese deseo y además a lo grande.
Gracias Revolver, gracias Carlos por hacer más grande la música. Que el Faro de Lisboa alumbre nuestro camino por muchos años y El  Roce de tu Piel haga de Tu noche y la mía la mejor de las Babilonias.
Bss.

martes, 21 de abril de 2015

La impunidad de los menores.


Nuevamente la realidad golpea con toda su violencia la vida de nuestro país.

Ayer, un niño de apenas 13 años, armado con una ballesta y un machete, entró en su instituto y asesinó a sangre fría a un profesor e hirió a cuatro personas más en Barcelona. Dicen que el chico sufría un brote psicótico, que últimamente parecía distraído y que había afirmado ante varios compañeros que iba a matar a todos los profesores. Retenido por un profesor de Educación física del mismo centro momentos después de las agresiones mientras preparaba un cóctel molotov para cargarse a alguien más, repetía sin cesar que oía voces que le instaban a matar continuamente.

Y se abre el debate una vez más: resulta que los menores de 14 años que cometan un asesinato no son imputables en España, como indica la Ley Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores. La legislación indica que las medidas que deben adoptarse en casos como éste deben orientarse al ámbito educativo y familiar. En este caso, ambos ámbitos han quedado tocados y hundidos...

Bien, ¿qué hacemos entonces con este chaval? ¿Dejamos que marche a casa impunemente, lo encerramos en un hospital psiquiátrico? ¿Qué hacemos? Seguramente la familia del profesor asesinado y de los compañeros y profesores heridos lo tendrán en este momento algo más claro. Porque, aún teniendo en cuenta que es un menor con toda la vida por delante para reinsertarse y purgar por sus pecados, lo cierto es que a sangre fría preparó una ballesta casera construida con madera y bolígrafos, se armó con un machete, preparó una mochila con todo lo necesario para preparar un cóctel molotov y esperó hasta las nueve de la mañana para entrar en el centro, asegurándose así de que todos estarían en sus aulas, indefensos y acorralados. Esa es la realidad.

Tengo claro que es un debate difícil, duro, que hay muchas cosas que se deben estudiar en este chico antes de tener el atrevimiento de opinar, pero no debería existir ningún crimen que, cometido de este modo, quedase impune.

Un respeto a los muertos, por favor, que en seguida nos olvidamos de ellos, cuando son ellos los que ya no tendrán la ocasión de opinar.

D.E.P.

Bss.

La alegría de recordarte.

Siempre he pensado que el camino hacia la muerte empieza el día que nacemos, que cada vida viene determinada por su destino y que lo más importante de cada una de estas vidas es lo que hemos ido escribiendo a lo largo de ellas, desde el principio hasta el fin; lo más importante es el legado que dejamos, ese legado formado por actos, hechos, recuerdos, familia, amigos,...

Un gran hombre, querido por todos los que aquí estamos, dejó escrito a su muerte que "El recuerdo es la alegría que nunca se olvida". Y así es como vamos a recordar a mi tío Pablo, con alegría.

A lo largo de su vida sembró mucho legado en forma de amor, ternura, mucha familia, buenos amigos y, todo hay que decirlo, también sembró su parte de mala uva. En eso se parecía a su padre, grande y refunfuñón, pero con un corazón de oro.

Mi tío no era de esos tíos que te llevaban al parque o a la playa o jugaba contigo a las casitas. Sin embargo, era de esos tíos que siempre están, para todo. Podías llamarle en cualquier momento para pedirle lo que fuera que le faltaba tiempo para ayudarte, para aconsejarte, hubiera cruzado el país de punta a punta por cualquiera de nosotros de habérselo pedido sin dudarlo un segundo.

Hay tantos momentos vividos y compartidos con él a lo largo de mi vida que no sabría elegir cuál contaros... En casa de los Pérez Paredes se vivían días de verdadera locura cuando venía el tito Pablo de vacaciones. Todo era un ir y venir de un piso a otro, puertas abiertas, gritos, risas y escándalo puro. Era un mes, ¡pero qué mes!!

Echo la vista atrás y un millón de recuerdos se agolpan en mi mente: el día en el que me regaló un par de sus libros de Agatha Christie y desde entonces soy una incondicional. ¡Qué cara de gusto ponía cuando entreveía en mi cesta de la playa uno de esos libros! O el abrazo que me dio el día que mi tía y él me recogieron en Aviñón después de haber pasado un mes y medio lejos de casa y la risa que le dio cuando me monté en el coche y sólo era capaz de hablar en francés. Podría también contaros cómo lloraba a moco tendido el día que me casé, sentado junto a mi madre en el primer banco de la Iglesia con ese bigotillo que se dejó, ¡la de pucheros que hizo ese día! O el orgullo dibujado en su cara en la inauguración de la primera oficina que dirigí y los valiosos consejos que me dio. O el apoyo que tuve en él cuando me trasladé lejos de casa, algo para mí tan duro y que él, sin embargo, hacía que fuera más liviano al contarme su experiencia de toda una vida. También podría contaros cómo era con sus hijos, mis primos, o con su mujer, mi tía, pero creo que podré resumirlo en una palabra: Extraordinario.

Fue gracias a este traslado que pude estar más cerca de él estos dos últimos años y disfrutar un poco de los buenos momentos que también vivió a pesar de todo. La primera vez que fui a Santander fui sola, y casi me hizo un tour exprés para que conociera algo de lo que a él tanto le gustaba, incluido un paseo por Puerto Chico y un helado de Regma. Era increíble.

Después de aquélla primera visita le siguieron muchas, cada una de ellas acompañada de algo que él quería que conociéramos: La Mulata, el salpicón de marisco, el cocido lebaniego,... Y las extraordinarias cenas que mi tía nos hacía en casa cuando íbamos algún que otro sábado por la tarde a verlos y pasar un rato con ellos, visitas que iban acompañadas del consabido "Isica, tengo unos vinos preparados para que te lleves" que me soltaba nada más verme entrar en casa.

Estos últimos días, cada vez que cerraba los ojos, lo veía sentado en su sillón junto a la ventana del cuarto piso con el mar al fondo, con su whisky en una mano y el mando de la tele en la otra, con su eterna sonrisa cuando nos veía entrar. Así es como voy a recordarle el resto de mi vida. Así, y como el hombre fuerte, digno, honesto y generoso que fue.

Querido tito, allá donde estés, levántate, alza tu copa y brinda con nosotros por el año que viene.



Te quiero. 

Bss.

lunes, 20 de abril de 2015

Reflexión.5

Hay muchos modos de sentirse solo, incluso cuando estás rodeado de gente. Os imaginais lo triste que debe ser sentirse así? Os imaginais lo penosa de esa existencia cuando a tu lado tienes sentada a la persona que prometió pasar el resto de tu vida, y la suya, haciéndote feliz, escuchándote, dándote todo y de repente te das cuenta de que, con el paso de los años, eso dejó de ser así? Y te preguntas en qué momento dejó de ser la vida prometida y pasó a ser una vida entristecida... Y seguramente no sabrás elegir un momento preciso, no encontrarás un detalle concreto, pero sí sabrás con toda certeza que a partir de ese momento quieres seguir sola, que es mejor sentirse solo y estarlo de verdad que acompañado en soledad. Y ese día será el primero del resto de tu vida. Adelante.
Bss.

viernes, 17 de abril de 2015

Cuento. Parte 1.

Un día como cualquier otro. Un día más en una ordinaria vida... Así empieza este cuento.

Como cualquier otro día, se levantó; no sin esfuerzo, porque los años y los kilos ya le pesaban bastante. Se puso sus zapatillas de andar por casa y se dirigió al baño arrastrando pesadamente los pies. Encendió la luz, se miró al espejo y bostezó ruidosamente mientras se preparaba para darse una ducha que le reactivara un poco. Últimamente no dormía muy bien, la verdad, al final iba a tener que ir a visitar al doctor, pero estaba demasiado ocupado para pensar en eso ahora. Debía darse prisa o llegaría tarde a la reunión que la pesada de la nueva jefa había señalado para las 9 en punto, y con el mal genio que se gastaba cualquiera se atrevía a retrasarse... Salió de la ducha exactamente 5 minutos después, tiempo justo y suficiente. Se secó cuidadosamente, se puso su batín (calificado por todos los que conocían su existencia de hortera...), se dirigió a la cocina y consultó el reloj digital que parpadeaba amenazante en el panel del microondas. Mientras se preparaba el café, que siempre tomaba acompañado de zumo de naranja (de bote, no tenía tiempo ni ganas de comprar y exprimir naranjas), pensó lo bonita que había quedado la casa después de la reforma que Alicia y él habían hecho hacía 4 años. Sí, realmente bonita, una pena que ella no la esté disfrutando como él.

Ambos habían  decidido que el apartamento de dos dormitorios que tenían en el centro necesitaba urgentemente un arreglo. Las anticuadas paredes de gotelé pedían a gritos una o varias capas de pintura, de la buena a poder ser. Los muebles del salón se veían rallados y sin brillo, el viejo sofá cantaba como un grillo cada vez que se dejaban caer en él y la cocina... Bueno, la cocina era punto y a parte en este maremágnum de vejez. Así que se pusieron manos a la obra y con tiempo y dinero (del que disponían bastante por aquellos tiempos) lograron dar a la casa una aire renovado, moderno y acojedor. Tiraron el tabique que comunicaba cocina y salón, pintaron de blanco las paredes después de arrancar gustosamente el viejo gotelé, compraron muebles nuevos para toda la casa, renovaron el baño,.... En fin, no se privaron de nada y el resultado fue espectacular. "Lo que el dinero no consiga...", pensó volviendo a la realidad.

Antes de sentarse a desayunar encendió el televisor como cada día de los últimos dos años a esa hora para ver las noticias del día en el Canal 24 h. Crisis, corrupción, violencia de género, guerra,... Una maravilla para empezar el día con optimismo. Si Alicia estuviera aquí ya me habría obligado a quitarla, no le gustaba tener que aterrizar en la realidad tan temprano...

"¡Ay Alicia, cuánto te echo de menos!".

Después de tomar su desayuno se dirigió al dormitorio para vestirse. Al final llegaría tarde y la nueva le iba a poner de vuelta y media... Ufff, con las pocas ganas que tenía de complicaciones, ¡y a su edad! A un paso de la jubilación y ahora esto...

Se vistió como cada día cuidando todos los detalles. Traje de chaqueta azul marino, camisa blanca, corbata azul con rayitas en celeste y cinturón de piel negro. Se puso sus zapatos de cordones negros que la noche anterior había dejado ya limpios y echó un último vistazo a la imagen que presentaba en el espejo de cuerpo que había en el recibidor del piso. " Bien, no está nada mal chaval". Cogió la llave del coche y el maletín y salió cerrando la puerta suavemente. No eran horas de ruidos, aunque los vecinos ya estarían también preparándose para ir a llevar a los niños al colegio y después a currar en el centro comercial que habían abierto en las afueras.

Dudó entre bajar en ascensor los dos pisos que lo separaban de la calle o bajar andando... Un poco de ejercicio no le iba a venir mal, total, dos pisos de nada... Bajó un escalón, bajó dos, tres, cuatro,...

Continuará...

Bss.

miércoles, 15 de abril de 2015

Las amigas del gimnasio.

Empezó esta aventura gimnástica hace casi dos años cuando me trasladé a vivir aquí y mi hermano decidió que mi cuñada y yo estábamos muy ociosas por las tardes cuando no teníamos que trabajar y se puso a hacer algo que hace muy bien: buscar. Y buscando buscando encontró un pequeño local donde un chico impartía su sabiduría a base de TRX, gimnasia personal y risas, muy buenas, como todo el mundo sabe, para mejorar las abdominales.

Pues allí nos fuimos las dos una tarde muertas de risa pensando la que nos iba a caer encima después de años sin hacer ejercicio. Y allí nos quedamos. Sencillamente genial, todo.

Allí conocimos meses después a dos chicas, que llegaron también por casualidad y se quedaron. Sencillamente geniales, las dos.

Llevaba años oyendo a unos y a otros decir "que si voy a la cena del gimnasio", "que si voy al cumpleaños de uno del gimnasio", "que si hoy han llevado magdalenas al gimnasio", "que si qué bien me lo paso con los del gimnasio",... Ufff, que hartura, ¿no???? Jejejje. Pues sí, qué bien la verdad. Pero no por las magdalenas, las cenas o los cumples, sino por la gente, por ellas, por mis amigas del gimnasio.

Llegaron como nosotras, por casualidad, con ganas de empezar algo nuevo que las motivara y ayudara a sentirse mejor. Llegaron y se quedaron.

Ellas forman el grupo de amigas que tengo aquí, quizá OS parezca poco, sólo 3 (porque mi cuñada es la número 1), pero no las cambio por nada del mundo. Cada una de su padre y de su madre, cada una de una edad , cada una con sus ideas, cada una con sus gustos y disgustos, cada una con su gran corazón, cada una con su sonrisa, cada una con un hombro en el que apoyarse, cada una con todas. Con ellas son las cenas del gimnasio, con ellas son los cumpleaños del gimnasio, con ellas es con quien me lo paso pipa en el gimnasio. 4 contra el mundo, así, tal cual.

Gracias por vuestra compañía chicas, sois unas estupendas gym-amigas.

Bss.

lunes, 13 de abril de 2015

Unicef.

Como sabéis, Unicef es una organización internacional que trabaja en pro de los derechos de la infancia, con presencia en mas de 190 países de todo el mundo desde hace casi 70 años. Actualmente tienen, por desgracia, mucho trabajo, muchos niños que cuidar, proteger, alimentar, intentar salvar, ...

Tiene en marcha proyectos de desarrollo en países emergentes, de educación en aquellas zonas en las que los niños no tienen acceso a colegios, igualdad, mejora de infraestructuras, supervivencia infantil, proyectos de prevención del VIH en aquellas zonas más castigadas por esta terrible enfermedad a causa de la desinformación, el abuso a menores, violencia de género, ...

Para conseguir fondos que ayuden a llevar a cabo estos proyectos, Unicef tiene alianzas con muchos países que están implicados de manera activa en esta causa. Entre ellos está España, país solidario como el que más, desde el que se lucha contra la pobreza infantil, ya que, a raíz de la crisis económica que nos ha azotado estos últimos años, tenemos una de las mayores tasas de pobreza infantil de los países industrializados. Sólo en España hay 2.2 millones de niños en riesgo de pobreza. Un dato brutal que podemos cambiar entre todos.

Hace un par de años, la entidad para la que trabajo, empezó a trabajar de manera muy activa con Unicef, incluyendo publicidad en su página web muy explícita, a través de las redes sociales donde tiene una presencia muy activa e incrementando esta publicidad considerablemente en épocas de más sensibilidad, como Navidad.

Fue en una de estas campañas cuando me senté tranquilamente a leer sobre su trabajo y me di cuenta de lo siguiente: con solo 6 euros al mes Unicef da de comer a niños, les vacuna, les viste, les da acceso a una educación, hace milagros. Yo calculé entonces el porcentaje de pérdida de calidad de vida que me suponía contribuir con Unicef con 6 euros al mes. Y el resultado fue este: NINGUNA. Mi calidad de vida estaba a salvo y quizá, el futuro de algún niño también. Eso espero.

Ese año, mi marido tuvo por Navidad el regalo de la solidaridad. Sí, le regalé la posibilidad de mejorar la vida de algún niño por 6 euros, de hacer, sin ningún esfuerzo, algo por los demás.

¿No creéis que es un buen cambio? Ayudar a mejorar esta sociedad desigual en la que viven más de dos millones de niños en riesgo de pobreza por una cantidad que no tiene ningún mérito. ¿Os imagináis lo que debe ser para unos padres que tu hijo te pida un vaso de leche y no poder dárselo? En pleno siglo XXI.... Es intolerable, no concibo una España en la que hay niños muriendo de hambre... Cuesta trabajo imaginar cuando nuestro mayor problema es si mañana desayuno tostadas, galletas o cereales...

6 euros chicos, 6 euros. Nada más y nada menos, no creo que vayamos a morir más ricos y a cambio podemos mejorar alguna vida.

Bss.

jueves, 9 de abril de 2015

Dicen que la unión hace la fuerza...

Ayer fue un día de intensas emociones, así al menos lo vivimos en nuestro chat de amigas.

Por diversas razones estamos dispersas por todo el territorio nacional y, como he dicho muchas veces, hemos compartido bien de cerca o bien desde la lejanía todos los momentos buenos, malos y regulares de todas desde hace más de 25 años... Vamos haciéndonos mayores, ya contamos por décadas el tiempo que llevamos juntas.

Como digo, ayer fue muy intenso, para todas. Creo firmemente en que las palabras escritas marcan para siempre, en que una palabra a tiempo es capaz de mover montañas y en que es capaz de conseguir objetivos, de dar alas, de obrar milagros. Siempre la puedes leer, releer, memorizar, enmarcar,... Ayer en nuestro chat dijimos muchas de esas palabras bonitas, sentidas, palabras que nos salieron del corazón a todas. Y las dijimos porque hay momentos en la vida en los que es necesario decir ciertas cosas, bien en sentido positivo, bien en el negativo. Y para eso están las amigas, para saber cuándo decirlas.

Todas estamos del mismo lado, caminamos juntas siempre, aunque estemos lejos, separadas, nos queremos y lo demostramos.

Eso fue lo que pasó ayer en el chat de chicas. ILUSION, ESPERANZA, FUERZA Y AMOR. Sólo se sentía eso... Qué gran día tuve.

Bss.

miércoles, 8 de abril de 2015

Mi amiga M.

Tengo una amiga que vale un tesoro.
Es valiente como pocas y tiene un corazón de oro. Tanto es así que lleva años dedicada en cuerpo y alma a conseguirnos a todos un mundo mejor. Y no por que se vea obligada a hacerlo por su profesión, no... Lo hace porque realmente cree en que hay otra manera de vivir y de ver las cosas, cree sinceramente en que, luchando y trabajando, todo se consigue. Siempre lo ha hecho... Su vida ha sido trabajar, trabajar y trabajar; mientras que los demás dedicamos nuestros ratos libres a descansar y disfrutar, ella los dedica a seguir trabajando. Y todo esto sin rechistar.
Mi amiga, mi querida amiga, se dedica desde hace años de manera profesional a la política. Quiero destacar que ES política de vocación, de profesión, de corazón,... Está totalmente entregada a su causa y a hacer todo lo posible por convertir sus ideas en realidad, y creedme que son muchas y muy buenas. Está luchando por tener la oportunidad de hacerlo con todo su ser;si se la damos no nos defraudará. Seguro.
Independientemente de la imagen que se tiene hoy en día de los políticos, e independientemente del color que más te guste, nadie puede negar su entrega, su ilusión, su honestidad. Es de esas personas que cree en lo que hace, de verdad, de corazón. Piensa que hay posibilidad de salir adelante con ayuda, ideas frescas y ganas.
Ha puesto en marcha un proyecto que me parece espectacular, un contrato virtual entre ella, como candidata a la alcaldía, y los ciudadanos. Un contrato público al que todos tenemos acceso en el que, valientemente, se compromete a cumplir su programa electoral y a hacer todo lo posible por llevar a cabo las sugerencias que allí hagamos. ALUCINANTE.
Si eso no es tener compromiso con su causa, si eso no es honestidad, si eso no es ser valiente, no creo que nada en este mundo lo vaya a ser jamás.
Repito, da igual lo que creas o en qué creas, qué ideales sigas, si te gustan o no las rosas... Nunca, jamás, he visto un proyecto semejante en una campaña electoral que me haya entusiasmado tanto. Ideas a raudales, sentido del deber por doquier, pasión por todos lados.
Gordi, sé que el resultado del 24M es crucial para ti, pero para mí ya has ganado. Eres muy buena, en todos los sentidos.
Suerte.
Bss.

domingo, 5 de abril de 2015

La Felicidad.

Desde que nacemos perseguimos la felicidad, casi sin darnos cuenta. La buscamos en el abrazo de nuestra madre al nacer, con ese calorcito que invade nuestro cuerpo al notar como ella la siente en ese momento a raudales y nos la trasmite.

La buscamos en nuestro primer cumpleaños, cuando al soplar esa velita que empieza a marcar nuestra cuenta atrás, reímos de gozo enseñando nuestro único diente mientras que la llama baila en nuestra mirada.

La buscamos cada día de nuestra infancia cuando nos regalan aquello que deseamos un día de Reyes, una Navidad,...

La buscamos mientras nos hacemos mayores y en la tarta de cumpleaños, en lugar de una velita, ya hay varias llamas bailarinas.

Una vez que alcanzamos esa edad adolescente tan inolvidable para todos, la buscamos en la mirada escondida que nos dedica esa persona especial y que hace que vuelen como locas las mil mariposas que tenemos en el estómago escondidas.

A los veinte ya empezamos a saber que cada uno debe buscar su felicidad, su manera de ser feliz, su manera de encontrarla. Y ya, cada vez que nos ponemos delante de esas velas que señalan cuánto hace que nacimos, pedimos con todo nuestro corazón una única cosa: ser felices.

Porque ahí ya sabemos que los momentos de felicidad son escasos, muy escasos. Podemos tener muchos momentos de satisfacción, de alegría, de amor... Pero momentos de felicidad absoluta, por desgracia, hay muy pocos. Quizá por eso son tan preciosos, tan deseados.

Encontramos en muchos sitios frases que nos hablan de ella, que nos dan pequeñas pistas de cómo conseguirla. Grandes escritores como Coelho, por ejemplo, invaden su muro de sentencias que al leerlas nos hacen pensar que no será tan difícil dar con ella... Claro que una vez que llevamos a la práctica esos consejos nos damos cuenta de que no es tan sencillo...

Lo que sí es cierto es que si la deseas de verdad puedes encontrarla en muchos sitios, siempre que te pares el tiempo suficiente a mirar, escuchar, observar,... Podría estar en la mirada de un niño, en el vuelo de una pájaro, en el discurrir de un río, en el silencio de un bosque, en la línea del horizonte,... Lo malo es que normalmente no tenemos tiempo para dedicar a estas pequeñas cosas de la vida que se nos ofrecen a diario y que, a diario, desechamos.

OS reto a que esta semana que empieza apuntéis un momento de felicidad que hayáis tenido. A ver si con suerte OS habéis encontrado alguno.

Bss.

viernes, 3 de abril de 2015

Viernes Santo.

Me levanto hoy con la ensoñadora nostalgia del Viernes Santo y la tristeza de no poder acompañar, como cada año, a mi Cristo en su Santa Procesión por las calles de mi precioso pueblo.
Minuto a minuto desde que amaneció voy repasando lo que mis hermanos de la Cofradía del Paso Encarnao estarán haciendo en cada momento.
Cómo ayer colocaron una a una las miles de rosas rojas que adornan al Cristo de los Faroles y lo hacen brillar en la tristeza de su mirada; cómo anoche, con gran mimo, terminaron de colocar al Señor Cautivo en su trono rodeado de sus nazarenos, que, con gran respeto y devoción, le rezan en silencio, cada uno con sus propias plegarias.
Cómo, hoy, al salir el sol, los portones de la Cofradía se han abierto para dejarlo salir guiado por los mayordomos del paso para ponerlo de cara a nuestra Iglesia e ir a recoger a nuestra Virgen.
Cómo, una vez formados todos los nazarenos, habrán empezado a procesionar, abriendo camino al resto de Cofradías y habrán guiado a la Madre hacia el Encuentro con el Hijo. Cómo, al igual que cada año, los allí presentes habrán estallado en aplausos ante la maravilla que es ver bailar a Madre e Hijo en una explosión de alegría en el Último Encuentro.
Y más tarde, mientras recorre el paseo de cara al mar, ir viendo desde mi puesto de mayordomo que va guiando a mi Cristo de la Columna, cómo el fervor estalla en cada balcón, sobre todo en uno de ellos, donde mi familia aplaude a nuestro paso mientras la brisa balancea el estandarte encarnao que adorna la casa.
Llegará al filo de la tarde el momento más querido, más significativo, más emotivo para mí, que es cuando, dispuestos a recoger a Nuestro Señor, se abren los portones de nuevo, esta vez mientras la banda de cornetas que nos acompaña cada año toca con excelente acierto el Himno de España.
Ese es el momento en el que yo le doy las gracias a mi Señor por haberme permitido, un año más, acompañarle en su agonía y procesionar por las calles de mi pueblo, juntos, en solemne peregrinación.
Hasta el año que viene pues.
Bss.

miércoles, 1 de abril de 2015

1.000!!!

Sacar a diario lo que una lleva dentro es muy difícil, os lo digo yo... Encontrar cada día qué es lo que más te ha marcado para plasmarlo en un texto lleva su tiempo, más aún cuando has decidido exponer tu corazón al mundo, pero hoy por hoy ha merecido la pena para mí.
Mi blog ha alcanzado hoy las 1.000 visitas, algo inimaginable para mí, pobre escritora frustrada, hace algo más de un mes.
No sé cuál es el secreto, no sé hasta dónde podré llegar, pero haber llegado hasta aquí sólo con escribir sobre cosas mundanas, sobre pensamientos o experiencias vitales que siempre me han preocupado, gustado, satisfecho o perturbado, es para mí toda una recompensa. Y solo tengo que decir una cosa: gracias a todos por leerme, por perder cada día un par de minutos de vuestro precioso tiempo en mí. Gracias, de verdad.
Espero seguir llenando vuestros corazones algún tiempo más y espero que sea un tiempo del que disfrutéis, que estas palabras que aquí quedan escritas sirvan para algo más que para desahogarme; espero que sirvan para ver la vida de un modo más profundo y verdadero. Espero que sirvan para unirnos y ayudarnos.
Bss.

Ella, él y el mar.

La habitación se hallaba tenuemente iluminada por la bailarina luz de cuatro velas situadas bajo una pequeña ventana. El espacio, aunque pe...