jueves, 2 de enero de 2020

Atrás no dejo nada...


Empieza el nuevo año y con él, se acaba una etapa en mi vida para dar comienzo a algo nuevo. Es una bonita manera de empezar el 2020, aunque inevitablemente la tormenta de emociones que me invade parece no tener fin. Incertidumbre, ilusión, miedo, emoción,…, son algunas de las muchas sensaciones que están pasando por mi interior desde hace varios días, mezcladas todas ellas con ese cosquilleo, a veces bueno y a veces malo, que me produce siempre el adiós a lo conocido y el hola a lo desconocido. Empezar de nuevo nunca fue fácil, ¿verdad? Y por más tablas que tengamos, por más experiencia que acumulemos, nunca es sencillo poner un punto y aparte y encontrar la manera correcta de comenzar el nuevo párrafo que la vida nos pone delante.

Volver a demostrar lo que eres, lo que vales, lo que sabes,… Enfrentarte a lo que no sabes y solucionarlo, dejar claras tus aptitudes y que todos lleguen a conocer en el menor tiempo posible que eres válida para un nuevo puesto o una nueva función, nunca es fácil, aunque tampoco imposible. Sólo hacen falta ganas, ilusión y sacudirnos el miedo que nos produce. Y digo “sólo” sabiendo que a veces, es una labor titánica conseguir dejar a un lado ese “miedo” y ser capaces de seguir adelante con una sonrisa colgada de los labios para demostrar que sí, que una vez más, puedes hacerlo.

Pues así es como comienza mi año, este nuevo año bisiesto y par, el “veinte- veinte”, con un nuevo cambio, con un cierre de etapa que significa para mí una oportunidad de demostrar que puedo, aunque me agoten los cambios y me pueda sobremanera el pensar en volver a llenar una caja de traslado y guardar en ella lo acumulado en los últimos tres años, que uniré a lo acumulado en los últimos casi siete años, que se sumará a lo que viaja conmigo desde hace ya muchos más… Atrás no dejo nada, afortunadamente, porque los que he tenido la suerte de conocer estos años siguen estando, mis compañeros, mis nuevos amigos, mi gente de aquí. Así que también los sumaré a mi equipaje de esta nueva etapa para que se conviertan en parte indispensable de mi futuro y de mi viaje. No se puede pedir más, sólo salud y fuerza, ánimo y coraje para enfrentar lo desconocido y seguir caminando como siempre en línea recta, sin descanso, sin desfallecer, con ilusión y muchas ganas…

Feliz Año a todos. Espero que vuestro viaje esté lleno de alegrías que disfrutar y de sabiduría para hacer frente a lo que venga.

Bss.


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