Me he sentado muchas veces delante de mi página en blanco para escribirte algo que no suene a una despedida, porque te aseguro que para mí jamás habrá nada que me haga decirte adiós para siempre, pero sí quería enviarte hoy algunas líneas en las que te dijera algo que no te haya dicho ya antes. Y no he encontrado nada en mi corazón ni en mi cabeza que no te haya dicho ya.
Sentada en la mesa de mi cocina, con Ed Sheeran de fondo y contigo impregnando todo mi ser, solo tiemblo. De miedo, de angustia, de pena... También de amor, de pasión y de ternura por ti. Has sido, eres y serás lo mejor de mi vida, y me niego a aceptar que este es el final por muchos kilómetros que me separen de ti, de tus ojos, de tu sonrisa, del sonido de tu voz, de tus besos y abrazos, de esos momentos maravillosos que hemos compartido. Me niego, no puede haber un final así para un amor tan puro y excepcional como es el nuestro. Porque hemos sido excepcionales en lo nuestro, juntos o separados. Hemos saltado obstáculos y derribado muros, nos hemos superado cada día por ofrecernos algo parecido a una vida juntos. Y casi lo conseguimos. Casi...
Repaso la cantidad de veces que me has pedido que no me rinda, que sea valiente, que siga adelante y camine siempre hacia mi objetivo, sin perderlo de vista, y eso he hecho durante todos estos años, eso hago ahora. No me rindo, nunca lo haré, porque eres el amor de mi vida, mi futuro, mi lugar seguro, mi mitad perfecta. Y lo eres desde siempre. No existe en este mundo nadie más perfecto que tú para mi historia de amor, en todos los sentidos. Si cierro los ojos, ahí estás; si extiendo la mano, la tuya la coge; si lloro, me consuelas; si caigo, tú me levantas. Eres mi vida, estando o sin estar. Lo eres todo para mí. Pero eso ya lo sabes.
Ahora me pides que siga caminando sin ti, que no mire atrás y que me construya una nueva vida teniendo tu ausencia como protagonista. Y no puedo. Sé que es una situación excepcional, como lo nuestro (¿recuerdas?), y que, si antes era la incertidumbre lo que nos marcaba muchos días, ahora la calificas de imposible por muchas cosas. Pero, ¿cuántas veces me has dicho que no hay nada imposible? Entiendo tus argumentos, de veras que sí, y los respeto, porque tus motivos para dejarme ahora son grandes motivos, los más grandes que hay, e intentaré darte el espacio que me pides para que puedas vivir la vida que has elegido de la mejor manera posible. Espero conseguirlo, aunque no es lo que quiero.
De todos los golpes que llevo recibiendo estos últimos meses, este es el más grande, el más fuerte, el golpe mortal que me deja sin fuerzas y sin aliento, el que me impide respirar. Pero, ¿para qué intentar respirar cuando mi vida ha perdido lo único que le daba algo de sentido?
Hemos construido nuestro mundo a medida para nosotros, para nuestros tiempos y espacios. Y creo que lo hemos conseguido. Lo hemos llenado de amor, de comprensión, de generosidad, de sacrificio, pasión, lujuria y mucho cariño. No nos ha faltado ni un solo ingrediente para alimentar una historia que nos ha llenado como nada en este mundo y nos ha hecho muy felices. Y si cierras los ojos, si llevas tu mente hacia este lugar, te darás cuenta de que es algo único, algo maravilloso que hemos hecho juntos y que nunca se repetirá, porque las buenas historias, las historias que te encogen el corazón y hacen que tus ojos se humedezcan, las historias que crecen desde el corazón, que se alimentan con ternura, tesón y paciencia, son únicas. Como la nuestra, que nació casi sin darnos cuenta y poco a poco la hemos convertido en la más bella historia de amor jamás contada. Casi...
He intentado enumerar lo que nos ha faltado para llegar a ese gran final, el que los dos merecemos, pero he desistido. No me va a llevar a ninguna parte, no si tú no quieres seguir construyendo este mundo a mi lado. Sé que no te rindes, que no me abandonas, aunque la sensación para mí sea la misma, porque mañana miraré a mi alrededor y ya no estarás, te habrás ido, me habrás dejado para siempre y mi vida ya no tendrá ningún sentido, ningún objetivo. No te tendré para poder hacerte feliz, cuidarte, mimarte, consolarte, ... Y estaré vacía. No voy a volver a decirte lo mucho que te amo, ni que nadie te ha amado como yo lo hago. No voy a volver a decirte que nunca en la vida me he sentido tan cuidada y amada por nadie como por ti, ni que los momentos contigo han sido los más felices de mi vida, los más hermosos. No serviría para nada y no creo que mi corazón pueda soportar mucho más dolor, más tristeza. Solo te diré que todo esto, lo que sentimos cuando nos pensamos, cuando nos recordamos, merece la pena, y que viviría mil años así sin dudarlo si me dijeras que vas a quedarte a mi lado. No habría para mí una vida más feliz. Pero eso ya lo sabes.
No encuentro el modo de cerrar estas líneas que me contienen a mí entera... ¿Cómo se dice adiós cuando no es lo que queremos decir? Creo que un "te voy a echar de menos" o un "siempre te amaré" no estarían hoy a la altura, así que simplemente te diré que jamás un "muchosiempre" ha sido tan infinito como el de hoy.
Pasa el tiempo y te echo más de menos...
Bss.

No hay comentarios:
Publicar un comentario