Mostrando entradas con la etiqueta querido diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta querido diario. Mostrar todas las entradas

04/04/18

Querido diario:... no sería justo para las miles de cosas que me regala la vida...

Querido diario:

No puedo escribir, no soy capaz de ir más allá de un párrafo…

Me acuerdo de un post que escribí hace ya bastante tiempo, después de unas vacaciones de verano, que se llamaba “Delante de una página en blanco”. Era el aviso de que mis vacaciones terminaban y, por tanto, volvía a mi vida la rutina de escribir de nuevo con regularidad en el blog. Se iniciaba la temporada de concursos y, con ella, la lluvia de temas, ideas y todo lo demás que casi siempre me ha acompañado, libre en mi cabeza, surgiendo sin más ante la visión de algo o tras una conversación con alguien… Eso me llenaba mucho, lo recuerdo, no tenía la necesidad de hurgar demasiado para dar con algo sobre lo que escribir. De esa época nacieron muchos relatos, muy bonitos, emotivos, tristes o alegres… Pero ahora… No doy con ello. Y es cierto que noto la falta de eso, de esa parte de lo que ha sido mi vida casi tres años. Supongo que todo tiene su fin, aunque a mí no me gustaría que eso pasara. He estado a punto de cerrar este blog durante los últimos seis meses al menos tres veces, pero tampoco soy capaz de borrar de un plumazo lo que tanto tiempo, esfuerzo e ilusión me ha costado llenar.

Y me pregunto...

¿Falta de inspiración????? Es posible, sí…

¿Otras cosas en la cabeza? Seguro, también…

¿Demasiado inquieta o nerviosa para conseguir tener la paciencia suficiente para estar quieta delante de la pantalla? También…

¿Falta de interés? No, eso seguro que no, aunque es cierto que últimamente estoy volcada en otras cosas y noto esa falta de tiempo y tranquilidad.

¿El que no sea tan fácil como parecía al principio me ha desanimado? Bueno, es cierto que no es nada fácil, pero no me rindo casi nunca… No creo que sea eso.

¿Cansada, aburrida, desesperada, inactiva, desmotivada, sin inspiración, sin ganas, sin nada que decir? Tal vez todo eso junto…

Se me ocurren muchas más preguntas para las que quizá no tenga la respuesta adecuada, o correcta… Es cierto que escribir con un tema ya dado es mucho más fácil, es como ir a entrenar y que el profe de turno te cante los ejercicios que tienes que ir haciendo. Algo así, sí…, pero sentarse en frío… Eso ya es más difícil.

De todos modos, no voy a echarle la culpa de mi sequía literaria a la falta de inspiración o a la falta de un tema que me llame la atención. No sería justo para las miles de cosas que me regala la vida cada día.

He intentado muchas veces hacer eso de escribir sobre un objeto en concreto, uno nada más. Concentrarme en un jarrón, una mesa, un cuadro, una cara, unas manos (esto medio lo conseguí una vez)… Pero el resultado no ha sido en ningún caso digno de mención y mucho de menos de publicarse, ni aquí ni en ningún otro sitio. De hecho, hace un rato intenté concentrarme en el mar, en esa espesa capa de agua azulada que tanto me fascina y por la que muero cada vez que la recuerdo (o sea, cada día un rato). Y nada, no he sido capaz ni de acercarme a algo medianamente leíble. Es muy extraño y frustrante querer y no poder… Tener los medios, el lugar, la oportunidad, el deseo,… Y no poder…

¡Como tantas otras cosas en la vida!, diréis… 

Y con toda la razón del mundo, pero es que esto de escribir es, como casi todo en la vida, duro, difícil, sacrificado..., aunque después, cuando consigues el resultado perseguido, es muy gratificante. ¡Y yo quiero tener esa sensación de nuevo! Quiero sentir cómo las palabras se deslizan desde mi cabeza hasta las blancas páginas que se abren delante de mí, quiero ver cómo se forma esa historia en la que mi protagonista cobra vida, quiero ponerle el punto y final al cuento para leer una y otra vez esas líneas que han creado a un personaje de papel que seguro me enamora y consigue que me vuelen mariposas en el estómago. ¡Eso quiero!

Querido diario, voy a ponerme a ello... Como dice el refrán, "el que algo quiere, algo le cuesta" y tiene toda la razón. Desde enero he empezado al menos siete relatos, he intentado seguir con mi proyecto de novela y apenas he conseguido unas líneas medio decentes. Dicen que con trabajo, esfuerzo y perseverancia se llega a la meta casi siempre, así que... Quizá perdí de vista durante estos meses la meta de marras, el objetivo..., y dejé de luchar por él al no verlo. Será cuestión de enfocar de nuevo...

Bss.

17/03/17

Querido diario: ... se encargó de sacudir una bonita noche de carnaval mientras Luis Fonsi le cantaba a una guapa morena que le dejara respirar su cuello, despacito…

Querido diario:

Resulta que, al parecer, alguien cuyo deseo sea ser escritor (o proyecto de escritora, como a mí me gusta describirme) debe escribir todos los días para ir alimentando el hábito e ir desarrollando su estilo, para ir creando historias inspiradoras o para ir destruyendo ilusiones (esto también se consigue con un buen relato, aunque esté feo…), ya sean las propias o las de aquellos que leen lo que tenemos a bien, o a mal, escribir.

Vale, me digo cada día, siéntate, enciende el ordenador, respira hondo, masajea tus dedos como haces siempre que el gusanillo de la creación te sube por el estómago hacia la garganta, inspira, expira (como cuando estás viendo un partido de basket y hay que lanzar un tiro libre) y empieza…”.

Bien, pues esos pasos, que parecen sencillos, a veces son mucho más complicados de seguir que… no sé, que cualquier cosa que te cueste trabajo hacer o que consideres difícil, tediosa, exasperante, agotadora,… Todo eso junto y mezclado en una coctelera es el resultado de los últimos dos meses de mi trabajo de proyecto de escritora. Un desastre…

Hace un par de semanas, durante mis últimas vacaciones en ese “marco incomparable del Mediterráneo” al que sigo llamando hogar, me encontré con un amigo de mi infancia al que hacía muchos años que no veía. Voy a decirte su nombre, porque me reiteró que me lee cuando “oso” publicar algo… Pedro Navarro se llama, un tierno y querido amigo, compañero de muchos años de juegos durante la infancia y de noches de fiesta al llegar la adolescencia y los años universitarios. Compartí con él a algunos de los que hoy son grandes e imprescindibles amigos para mí y la verdad es que me alegré muchísimo de verlo. Apenas fueron un par de minutos en los que me envolvió en un tierno abrazo mientras me preguntaba por qué llevaba tanto sin publicar nada, que seguía el blog y que le gustaba mucho leerme, ¡que escribiera, por favor! Yo me reí, claro, y le di las gracias mientras nos despedíamos.

Igual, querido diario, te parece una tontería que esta sencilla y halagadora frase se quedase clavada en mi corazón. “¿Es posible que los lectores del blog estén echando en falta algo de contenido, algo de sentimiento, algo de atención?”. Y eso mismo me lo he estado preguntando durante días cuando me sentaba, encendía el ordenador, respiraba hondo, masajeaba mis dedos, inspiraba, expiraba y… Nada, creación cero.

Recurrí entonces a los muchos trucos que a lo largo de estos años he ido aprendiendo para llamar a las hadas y que estas vinieran a visitarme, pero debo confesar que a cada segundo mi ánimo se hundía más y más; en lugar de avanzar, retrocedía, en lugar de inspiración, me topaba de bruces con el desánimo y en lugar de algún tema interesante sobre el que dejar volar mi imaginación, solo encontraba esas bonitas y didácticas frases a modo de consejo de las que las redes sociales están abarrotadas… ¡Qué bien quedan esos consejos escritos ahí, quedan de muerte! Pero servir,… ¿Sirven de algo? Bueno, sí, vale, de algo sirven, te lo concedo... Y entonces me acordé del día en el que, decidida y armada con una determinación indestructible, creé lo que hoy es El Blog de Isa Pérez.

Durante esa primera época en la que todo era susceptible de ser narrado, criticado, relatado, elaborado, contado o enumerado, devoraba con un ansia digna del comilón más grande del mundo, cualquier cosa que cayera en mis manos sobre cómo escribir, cómo encontrar las palabras justas, exactas, cómo enganchar al lector… Leía todas las frases, consejos, manuales,… que sobre la escritura y los escritores hablaran; buscaba los sabios consejos de escritores consagrados, no dejaba de leer ni un artículo, no dejaba pasar ni una sola oportunidad de mejorar mi creación, respiraba letras y las devolvía al mundo en forma de relato, bueno o malo, eso no importaba. Me encantaba, era feliz.
Supongo que las primeras épocas de todo son así, felices y despreocupadas, todo lo que tienes es camino por delante, todo puede mejorar con trabajo y dedicación; durante esas primeras épocas no se suele retroceder, ya que el camino hacia atrás casi no existe y, como mucho, te paras a coger carrerilla. Pero, ¡ay, amigo! ¿Qué pasa cuándo la primera época ha pasado y tienes ya algún trecho recorrido por detrás y aún muchísimo que recorrer hacia delante? Pues que existe el peligro de dejar de dar esos pequeños pasos diarios que te van conduciendo hacia la mejoría y empezar a andar de espaldas como si de pasos de gigante se tratase. Y aquí es donde entra en juego la falta de inspiración, la desesperación, el querer y no poder, el ansia de crear y la impotencia al no ser capaz. Y esto, querido diario, es lo que yo arrastraba desde hace meses, una sequía creadora casi absoluta que mi amigo Pedro Navarro, en ese “marco incomparable del Mediterráneo” al que sigo llamando hogar, se encargó de sacudir una bonita noche de carnaval mientras Luis Fonsi le cantaba a una guapa morena que le dejara respirar su cuello, despacito

Bss.




27/01/17

Querido diario: ... Y seguimos...


Querido diario:

A pesar de que nos pasamos la mayoría del tiempo marcándonos metas u objetivos, ya sean  grandes, pequeños, laborales, sentimentales, familiares…, hay veces en las que, después de dar un paso, nos cuesta dar el siguiente. Nos atascamos en ese camino diario que nos hemos marcado o que hemos decidido seguir; incluso, en ocasiones, nos quedamos parados dejando que las horas pasen sin rozarnos y sin movernos del lugar en el que nos hemos detenido. Creemos, equivocadamente, que si permanecemos así, inalterables, el mundo que nos rodea también lo hará, nada ni nadie moverá esa realidad que a veces nos gusta y otras nos disgusta, esa realidad que hace que nos quedemos inmóviles para evitar que nos afecte.

Pero hay una cosa que tenemos que tener clara desde el mismo instante en el que decidimos quedarnos quietos: lo único que se detiene cuando eso sucede somos nosotros, el resto del mundo, la realidad diaria, los problemas, las alegrías, la tristeza, lo bueno, lo malo…, todo eso que nos ha convencido para parar, continúa su camino, sigue andando por la vida, así que cuando nos decidimos a despertar y seguir caminando, todo eso nos lleva ventaja. Y cuando nos damos cuenta de eso, de que la vida no nos espera, ni nos ayuda a despertar, nos decimos: “Nada ni nadie en este mundo merece mis lágrimas, ni mi pesar, ni que mi corazón parezca atravesado por mil agujas candentes mientras noto como me falta el aire. Nada ni nadie en este mundo merece que yo detenga mis pasos para esperarle. Nada ni nadie en este mundo merece que mi vida se detenga esperando una decisión, un gesto, una palabra que, posiblemente, jamás llegue a oír”.

Y sí, es esa lucha por todo lo que nos mata un poco cada día, lo que consigue que continuemos adelante, sin pensar y sin sentir ese dolor que tanto daño nos hace.

Y sí, al día siguiente nos levantamos y empezamos a caminar de nuevo, con fuerza, con energía, con determinación, convencidos de que esta vez no nos vamos a detener por nada ni por nadie.

Y seguimos.
 

 

26/05/16

Querido diario: ... y todo lo que podía decepcionarme lo ha hecho...

Querido diario:

Hay días en los que uno no debería levantarse de la cama. Sí, hoy ha sido uno de esos días, uno de esos en los que todo lo que podía salir mal, ha salido mal y todo lo que podía decepcionarme, lo ha hecho. Y es que no siempre salen las cosas como uno piensa, ¿verdad?

Cierto es que, por más veces que tropecemos con una piedra, no aprendemos, y yo menos que nadie. Las decepciones llegan a mi vida frecuentemente, y es posible que todo eso se deba a la manera que tengo de tomarme las cosas, o a las diferentes formas que tengo de entregar mi corazón (y no hablo de una entrega romántica, ni mucho menos). Hablo de la confianza que se le entrega a alguien con quien te gusta hablar, con quien te gusta compartir momentos de ocio o con quien tienes cosas en común. Es inevitable que esto pase, pero me sigue fastidiando igual que la primera vez que me pasó.

Algo parecido le ha pasado esta mañana a un amigo mío conmigo. Resulta que a las ocho de la mañana me he llevado una bronca del carajo por haber hecho algo que yo, obviamente, desconocía que le iba a sentar mal. Y no es que le haya sentado mal, ¡no! Le ha sentado fatal... Menos mal que al final hemos resuelto que seguimos queriéndonos, ¡uf! Y eso cuando casi no había ni amanecido...

Y luego la cosa no ha hecho más que empeorar. Hacía mucho tiempo que no recibía una bronca de una "no cliente" en el trabajo, vaya... Mucho tiempo... La verdad es que no suelo llevarme broncas ni de clientes, ni de no clientes, ni de jefes... Pero hoy, claro, ha sucedido... Y aún me noto la cara granate del subidón de mala leche que me ha dado... Y es que hay días en los que el mundo y los que lo componen se esfuerzan en joderte hasta límites insospechados.

Así que, querido diario, entre las decepciones y lo que ha salido mal, el día de hoy se puede calificar de... Bueno, de eso...

Mañana, más y mejor, seguro...

Bss.

20/12/15

Querido diario: Acaba 2015...

Querido diario,

Acaba 2015. Llega la Navidad con todas sus fiestas, sus excesos, sus momentos de reencuentro… Aunque este año, no sé por qué, no tengo esa sensación de cosquilleo de todos los años; debe ser que, por fin, me estoy haciendo mayor, llega el año de la cuarentena… ¡Ains! Aún así, he cumplido mi ritual paso a paso, como todos los años. Porque no tengo cosquilleo, pero sí mucha dicha y mucha ilusión por saber qué nos depara el año nuevo.

A veces me pregunto si es posible sentir tanta felicidad. Se lo preguntaba ayer, a modo de broma, a mis amigas; no me contestó ninguna, pero sé que se rieron al leerlo. La verdad es que acaba el año con muy buenas noticias, muy buenas sensaciones y muchos objetivos cumplidos. Eso es bueno; ahora falta que dure esta buena racha y que lo que malo que venga sea algo que podamos controlar. Porque, si después de la tormenta llega la calma, es de suponer que después de la calma vuelve la tormenta… ¿O no?

Bss.

09/10/15

Querido diario: ...mientras Revolver suena...

Querido diario:

Aquí, sentada en el asiento del copiloto de mi coche familiar, mientras suena Revolver asegurándome que «por un beso no importa morir y volver a nacer», recorro España de punta a punta para reencontrarme con los míos después de varios meses de ausencia.

Hay tantas cosas que me gustaría hacer estos días allí... ¿Podré? Tantas cosas por hacer y tan pocos días para disfrutarlos.

El domingo será un día muy especial: bautizamos a nuestra pequeña sobrina, quizá la última que tengamos. El evento viene acompañado de la emoción de ver a los demás enanos y estrujarlos un poco; unas horas de emoción y cariño acompañada de mi gran familia. ¡Qué ganas!

Y mañana... Aperitivo con la otra familia, la que se elige; mis amigos, mis compadres, mi ahijada... Uhmmm, estoy tan feliz que me tiembla el cuerpo de emoción. ¡Poned a enfriar esas cañas que vamos! Sé que, por desgracia, no voy a poder verlos a todos; una pena porque hasta Navidad no hay más viajes. Pero brindaré por ellos, ¡que los quiero!

Bueno, me toca conducir. Ya te contaré qué tal han ido estos días de descanso. Espero estar a la altura...

Por cierto, el lunes tengo cita con la Musa Infantil 2016... ¡Vamos a escribir algo bonito seguro!

Bss.

24/09/15

Querido diario: ¿Es posible que haya...?

Querido diario:

¿Es posible que haya estado caminando toda mi vida hacia este momento? ¿Mis errores y mis aciertos, mis victorias y mis fracasos han ido construyendo el camino hacia el hoy? ¿Es posible que el destino haya conducido mi vida hacia mi presente de manera irremediable o, por el contrario, estoy aquí porque he elegido que es aquí donde quiero estar?

Los que creen en el destino lo describen como una especie de "poder sobrenatural" que guía la vida humana, de forma necesaria y fatal, eliminando entonces la posibilidad de vivir al libre albedrío y eligir por dónde y hacia dónde caminamos; tomar esas decisiones que te llevan o no hacia donde quieres estar.

Yo, la verdad, es que no encuentro mucha diferencia. Es decir, entiendo que, si la vida la guía el destino, es este el que elige hacia dónde caminamos, con quién, cuándo,... Por el contrario, si vivimos rigiéndonos por el libre albedrío, somos nosotros, con nuestras acciones y nuestras decisiones, quienes vamos construyendo nuestro... ¿Nuestro qué??? ¿Nuestro destino????? Entonces hablamos de destino en ambos casos, ¿no?

Vaya lío. Aunque, en cualquier caso, ya sea gracias al destino y sus caprichos, o al libre albedrío y su libertad, la vida me ha traído hasta aquí. Y es el aquí y el ahora lo que vale, lo que hay que vivir, lo que hay que disfrutar y no olvidar. No siempre nos va a gustar dónde estamos; no siempre va a ser fácil el llegar al hoy; pero, como dicen por aquí, lo importante es estar.

¿O no?

Bss.


12/09/15

Querido diario: Hace muchos días...

Hace muchos días que no escribo nada; demasiados para ser yo...

Es cierto que las hadas aparecen o desaparecen a su antojo; vienen y van dependiendo de muchas cosas: cómo me encuentro, qué siento, si estoy o no feliz...; si hace sol o, si por el contrario, llueve... Muchas son las cosas y muchos los motivos que me llevan a sentarme y escribir, o a salir corriendo cada vez que veo el ordenador.

Me preocupa esta especie de sequía creativa, la verdad. ¿Habrá algún modo de hacer que la inspiración vuelva? Y lo que más me preocupa, ¿habrá algún modo de evitar que pierda la ilusión por este proyecto que tanto me ha llenado durante estos últimos meses? ¿Conseguiré mantener la ilusión también en mis lectores o, por el contrario, se habrán cansado ya de leerme? ¿Estarán aburridos?

Puede que compartir mis lecturas, mis reflexiones y mis gustos ya no dé para más.

Bss.

Una luna, una playa, ...

Una luna, una playa, ...

Si cerraba los ojos, aún podía verlo, sentirlo, … Una luna, una playa, unos brazos que la abrazaban, una boca que la besaba, u...

Más leídas ...