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La generación del 76.

Discurso íntegro pronunciado con motivo del 50 aniversario del Colegio María Inmaculada.
Autor: Generación del 76. 
Junio de 2013.

Hace unos días recibí una llamada de una muy querida amiga y compañera del cole desde la infancia para pedirme que escribiera unas palabras en nombre de la promoción del 90. Esa misma tarde me senté a pensar cómo podía resumir 12 años de mi vida en tan solo unas líneas, unas cuantas palabras que resumieran la cantidad de experiencias (buenas y malas), enseñanzas, vivencias, sentimientos, recuerdos, personas,….que formaron parte de nuestras vidas y que con el paso de los años se han quedado para siempre en nuestros corazones. “IMPOSIBLE”, pensé.

Es muy difícil expresar todo lo que siento cuando recuerdo aquellos maravillosos años: el color de las paredes de las aulas, los murales que hacíamos para decorar todo el colegio, los pupitres donde escondíamos los más valiosos tesoros de nuestras vidas, las mochilas llenas de libros, lápices, cuadernos y toda la ilusión del mundo, año tras año. Porque el cole era nuestro refugio, nuestro territorio, nuestro hogar. Era lo más importante que teníamos junto con las compañeras y amigas que fuimos haciendo según fuimos creciendo.

En uno de aquellos años de la segunda etapa, tan intensa para nosotras, una muy querida profesora para mí, me dijo algo que nunca he olvidado: que, cuando fuera mayor, muchas de las amigas que tenía entonces ya no serían tan queridas o, al menos, no tan importantes en mi vida. Por supuesto, tenía razón, pero de lo que se olvidó aquel día, fue de contarme la segunda parte: que cuando llegáramos a ser mujeres, todas esas amigas que fueron quedando por el camino, volverían a ser importantes en mayor o menor medida, porque siempre tendremos en común los mejores años de nuestra vida, siempre habrá una historia que vivimos juntas y siempre encontraremos una sonrisa de amistad y un abrazo de cariño allá donde nos veamos. La mayor parte de mis mejores amigas comparten mi vida desde los primeros años de colegio y no me imagino mi vida sin ellas; sería como vivir sin una parte imprescindible de mi cuerpo, y todo eso se lo debo, se lo debemos, a las personas que contribuyeron a hacer de nosotras lo que hoy somos: nuestras profesoras, que nos enseñaron mates, lengua, francés, sociales, naturales, religión, dibujo,…pero también nos enseñaron a luchar por todo aquello en lo que creíamos con entereza y decisión, a afrontar el futuro con ilusión, a ser responsables y coherentes en todos los actos de nuestra vida, a defender nuestros ideales con respeto y seguridad, a ser mejores personas…. Sin ellas, sin su apoyo, sin su grandeza, ninguno de los que estamos aquí sería hoy quien es. Va por ellas este homenaje que nace desde lo más hondo de nuestro corazón. Gracias a todos los que lleváis 50 años haciendo grande el nombre del mejor colegio del mundo, el nombre del María Inmaculada!!

Al pensar en esos años, me vienen a la mente muchas anécdotas, casi todas ellas divertidas, pero de lo que más me acuerdo es de ellos, de los que daban vida a los muros de este colegio: cómo no hablar de nuestra querida Sor Eulalia, nuestra primera mentora en el cole, toda pura bondad y cariño; cómo pasar de largo por Sor Isabel, Sor Rosa, Sor Ascensión, Sor Trinidad, Sor María Cruz, tan entrañable…, todas ellas dedicadas con devoción a la dura tarea de educar con firmeza y amor; cómo no acordarnos de aquellas infernales clases de mates que le dábamos a la pobre Sor Rafaela, que aguantó como la mejor aquel curso de 7º de EGB,… Todas ellas eran la esencia de una forma de vida que nuestros padres eligieron para nosotras y que vivimos intensa e inolvidablemente. Junto a ellas tuvimos la suerte de encontrar a un cuerpo de profesores que nunca olvidaremos y que gracias a Dios están aquí casi todos: Angelita, Susana, Paquita, Loli Crouseilles, Solita, Lali, Rita, Carmen Gloria, Manoli, Antonia Cano, Margarita, Sole López, Marisol, Toñi, Julián y Pepe Lajarín…, y nuestra querida Señorita Gracia, la que estuvo con nosotras durante 3 años cruciales de nuestra vida y para la que seguimos siendo “sus niñas”, desde aquí un beso muy muy fuerte a todos.

Muchos de vosotros, junto con otros muchos profesores que también son antiguos alumnos, estáis actualmente contribuyendo en la educación de nuestros hijos. Por la parte que me toca nunca hubo duda, quería que mis hijos tuvieran lo mejor, que crecieran en los mismos valores que yo crecí y que tuvieran la fortuna de conocer y querer a este colegio y sus profesores como yo los quiero, y así ha sido. Mis hijos forman parte hoy de la mejor familia educativa que existe, el COLEGIO MARIA INMACULADA de Águilas (Murcia) y hoy estamos celebrando su medio siglo de vida. Gracias a todos los que lo habéis hecho posible, nos vemos dentro de otros 50.…

Bss.

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