miércoles, 10 de mayo de 2017

Sin título (I).


No sabía qué hacer… Si escribirle le parecía del todo inapropiado dado el resultado del último encuentro, llamarla por teléfono o hacerle una visita, le parecía aún peor. Aunque su corazón latía a mil por hora solo con pensar en ella, sabía que la última vez algo había levantado un muro entre ambos que ninguno de ellos iba a conseguir saltar a la primera. Se había complicado todo del modo más absurdo… Lentamente, las palabras que cruzaron aquel día bailaron ante sus ojos sin comprender cómo había sido capaz de decir tantas cosas de ese modo tan indolente. Entendía el enfado de ella, entendía que no quisiera volver a hablar con él y menos aún verle… Y tenía que admitir que el que había pronunciado las palabras que más dolieron, fue él.

“No vamos a volver a vernos, así evitaremos que pase nada. Esa es mi decisión y tienes que respetarla”. Punto.

“¡Tonto, tonto, más que tonto!”, se decía sin saber cómo arreglarlo. Llevaba algo así como un par de semanas esperando que ella diera el primer paso, ese paso que abriera la puerta a la normalidad, ese paso que solo ella sabía dar con la dignidad que la caracterizaba. Pero algo le susurraba al oído que eso no iba a pasar. Sabía que ella, probablemente, luchaba contra sus impulsos cada segundo desde aquel día, pero también sabía que no iba a permitir que él ganara esta vez.

Porque volver a empezar era una victoria para él y un punto y seguido para ella, la continuidad de esos momentos irreales que enmarcaban una vida vacía y deshecha. Hacía ya algún tiempo que ella le había dicho que respiraba por y para él, que sabía que el destino de ambos estaba escrito para que se cruzaran en el momento exacto en que lo hicieron. Tarde, mal y sin futuro.

Lentamente, se levantó de ese sofá que guardaba mil recuerdos cuyo eje central era el cuerpo desnudo de ella, arropado bajo una vieja manta de cuadros durante las largas y frías tardes de invierno que compartieron. Encuentros regalados por un destino sin compasión.

Encendió un cigarrillo mientras se asomaba a la ventana. Desde allí veía el mar, sereno, tranquilo… Desde allí la vio a ella, hermosa, preciosa…
Bss.
Foto: Isabel María Pérez Salas, Águilas.
 

viernes, 17 de marzo de 2017

Sin más...


Recorría un escalofrío tu espalda mientras recordabas ese último día, el último momento en el que tus ojos y mis ojos se cruzaron. Los míos sangrantes, los tuyos decididos, esbozando un adiós eterno en el que no había cabida para el reencuentro. Te permitiste entonces imaginar un mundo en el que fuera posible estar juntos y, durante un segundo, sonreíste. Al abrir los ojos, de nuevo encontraste una habitación vacía en la que la soledad y la nada convivían con tu permiso, una habitación en la que los ecos de mi risa chocaban contra tus oídos que, angustiados, se esforzaban en no oírla y el aroma de mi cuerpo inundaba tus sentidos que, embravecidos, luchaban por desterrar del tuyo.

Y te quedaste allí, sentado, sin moverte.

Sin más...

No hiciste nada, no luchaste por nada, no intentaste cambiar nada.

Tu corazón te hablaba a ritmo de tambor, insistente, dolorido.

Díselo, te decía, díselo…

Pero tú no le escuchabas.

Sin más…

Sí, te hubiera gustado hacerlo, pero decidiste permanecer sordo a las llamadas que yo te hacía desde algún lugar no demasiado lejano a ti. La mirada fija en el techo, la cabeza echada hacia atrás, los ojos llorosos, los brazos cruzados, el rostro serio e inalterable. El sonido de mi voz llamándote era la única banda sonora que llenaba esas cuatro paredes entre las que te escondías cuando huías de mí.

Siempre fue así, siempre es así, siempre será así.

¡Vete!, gritabas, ¡déjame solo! No puedes estar aquí, ¡vete! Este no es tu sitio, ¡márchate!

Te miré, sonreí, me acerqué, te besé. No quiero, contesté, no quiero

Y allí, de pie, en medio de esas cuatro paredes que acogían nuestro amor más puro, me miraste, sonreíste, te acercaste, me besaste. Quédate, dijiste, quédate…

Siempre fue así, siempre es así, siempre será así.

Sin más…

Bss.

Querido diario: ... se encargó de sacudir una bonita noche de carnaval mientras Luis Fonsi le cantaba a una guapa morena que le dejara respirar su cuello, despacito…

Querido diario:

Resulta que, al parecer, alguien cuyo deseo sea ser escritor (o proyecto de escritora, como a mí me gusta describirme) debe escribir todos los días para ir alimentando el hábito e ir desarrollando su estilo, para ir creando historias inspiradoras o para ir destruyendo ilusiones (esto también se consigue con un buen relato, aunque esté feo…), ya sean las propias o las de aquellos que leen lo que tenemos a bien, o a mal, escribir.

Vale, me digo cada día, siéntate, enciende el ordenador, respira hondo, masajea tus dedos como haces siempre que el gusanillo de la creación te sube por el estómago hacia la garganta, inspira, expira (como cuando estás viendo un partido de basket y hay que lanzar un tiro libre) y empieza…”.

Bien, pues esos pasos, que parecen sencillos, a veces son mucho más complicados de seguir que… no sé, que cualquier cosa que te cueste trabajo hacer o que consideres difícil, tediosa, exasperante, agotadora,… Todo eso junto y mezclado en una coctelera es el resultado de los últimos dos meses de mi trabajo de proyecto de escritora. Un desastre…

Hace un par de semanas, durante mis últimas vacaciones en ese “marco incomparable del Mediterráneo” al que sigo llamando hogar, me encontré con un amigo de mi infancia al que hacía muchos años que no veía. Voy a decirte su nombre, porque me reiteró que me lee cuando “oso” publicar algo… Pedro Navarro se llama, un tierno y querido amigo, compañero de muchos años de juegos durante la infancia y de noches de fiesta al llegar la adolescencia y los años universitarios. Compartí con él a algunos de los que hoy son grandes e imprescindibles amigos para mí y la verdad es que me alegré muchísimo de verlo. Apenas fueron un par de minutos en los que me envolvió en un tierno abrazo mientras me preguntaba por qué llevaba tanto sin publicar nada, que seguía el blog y que le gustaba mucho leerme, ¡que escribiera, por favor! Yo me reí, claro, y le di las gracias mientras nos despedíamos.

Igual, querido diario, te parece una tontería que esta sencilla y halagadora frase se quedase clavada en mi corazón. “¿Es posible que los lectores del blog estén echando en falta algo de contenido, algo de sentimiento, algo de atención?”. Y eso mismo me lo he estado preguntando durante días cuando me sentaba, encendía el ordenador, respiraba hondo, masajeaba mis dedos, inspiraba, expiraba y… Nada, creación cero.

Recurrí entonces a los muchos trucos que a lo largo de estos años he ido aprendiendo para llamar a las hadas y que estas vinieran a visitarme, pero debo confesar que a cada segundo mi ánimo se hundía más y más; en lugar de avanzar, retrocedía, en lugar de inspiración, me topaba de bruces con el desánimo y en lugar de algún tema interesante sobre el que dejar volar mi imaginación, solo encontraba esas bonitas y didácticas frases a modo de consejo de las que las redes sociales están abarrotadas… ¡Qué bien quedan esos consejos escritos ahí, quedan de muerte! Pero servir,… ¿Sirven de algo? Bueno, sí, vale, de algo sirven, te lo concedo... Y entonces me acordé del día en el que, decidida y armada con una determinación indestructible, creé lo que hoy es El Blog de Isa Pérez.

Durante esa primera época en la que todo era susceptible de ser narrado, criticado, relatado, elaborado, contado o enumerado, devoraba con un ansia digna del comilón más grande del mundo, cualquier cosa que cayera en mis manos sobre cómo escribir, cómo encontrar las palabras justas, exactas, cómo enganchar al lector… Leía todas las frases, consejos, manuales,… que sobre la escritura y los escritores hablaran; buscaba los sabios consejos de escritores consagrados, no dejaba de leer ni un artículo, no dejaba pasar ni una sola oportunidad de mejorar mi creación, respiraba letras y las devolvía al mundo en forma de relato, bueno o malo, eso no importaba. Me encantaba, era feliz.
Supongo que las primeras épocas de todo son así, felices y despreocupadas, todo lo que tienes es camino por delante, todo puede mejorar con trabajo y dedicación; durante esas primeras épocas no se suele retroceder, ya que el camino hacia atrás casi no existe y, como mucho, te paras a coger carrerilla. Pero, ¡ay, amigo! ¿Qué pasa cuándo la primera época ha pasado y tienes ya algún trecho recorrido por detrás y aún muchísimo que recorrer hacia delante? Pues que existe el peligro de dejar de dar esos pequeños pasos diarios que te van conduciendo hacia la mejoría y empezar a andar de espaldas como si de pasos de gigante se tratase. Y aquí es donde entra en juego la falta de inspiración, la desesperación, el querer y no poder, el ansia de crear y la impotencia al no ser capaz. Y esto, querido diario, es lo que yo arrastraba desde hace meses, una sequía creadora casi absoluta que mi amigo Pedro Navarro, en ese “marco incomparable del Mediterráneo” al que sigo llamando hogar, se encargó de sacudir una bonita noche de carnaval mientras Luis Fonsi le cantaba a una guapa morena que le dejara respirar su cuello, despacito

Bss.




miércoles, 8 de marzo de 2017

El Deseo.


El Deseo.

Me rondaba por la mente desde hacía ya algún tiempo dedicar un pequeño espacio de este blog a un tema que siempre me ha producido cierta curiosidad y, porqué no decirlo, mucha fascinación: el deseo. Y mira tú por dónde, me he tropezado esta mañana con este párrafo de El alma está en el cerebro, de Eduard Punset, que me ha dejado absolutamente sorprendida, ya que, a pesar de no ser para nada lectora suya, debo reconocer que me ha calado y que estoy totalmente de acuerdo con él. Dice así:

 “El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo.

El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.

Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo, el deseo de vivir y de hacerlo a su manera.

Por eso, sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo. Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido, el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente.

Las emociones están en la base de los deseos, y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo”.

Espectacular la última frase, ¿verdad?: “El deseo se convierte en el portavoz de uno mismo”. Luego volveremos a esta idea, pero antes me gustaría que diéramos un repaso a lo que siempre hemos pensado y sabemos de ese sentimiento tan complejo como es el deseo…

Se dice de él que es “el anhelo de saciar un gusto”, la “agradabilidad” que conmueve nuestros sentidos. En definitiva, el deseo es la consecuencia final de una emoción que nace en nosotros inducida por algo que la provoca, ya sea material, personal, afectuoso… Cupiditas, palabra latina que os sonará por su semejanza con Cupido, ese diminuto angelito que iba por ahí cargado con un arco y una flecha envenenada de deseo, que no de amor…, es una palabra en latín que significa precisamente eso: deseo, ese sentimiento que motiva la voluntad de querer poseer aquello que se desea. Y, ya que a cada deseo le precede un sentimiento, podemos decir que, por ejemplo, al deseo sexual siempre le precede un sentimiento de atracción. Basta un ligero roce, una mirada, la letra de una canción, el sonido del mar, un aroma…, para que nuestro cuerpo se estremezca presa del deseo incontenible, a veces, de aquello que anhelamos tener, de aquello que anhelamos besar, tocar, abrazar, poseer. Por tanto, el deseo, sea del tipo que sea, y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana, forma parte de nosotros.

Dice Punset que el deseo termina siendo “el portavoz de uno mismo”, y creo que tiene toda la razón. Si nuestras emociones tienen como base ese deseo que nos despierta el ver, oler, anhelar algo, está claro que, una vez que hemos despertado ese sentimiento, es el deseo el que toma las riendas de nuestro ser ante el estímulo que lo ha provocado, dejando, en ocasiones, fuera de juego al sentido común o a lo políticamente correcto. ¿O nunca habéis hecho algo, dentro de cualquier ámbito de vuestra vida, llevados por una fuerza invisible que os empujaba, y no habéis sabido explicar después el motivo por el que os habéis dejado llevar? Pues eso es el DESEO irrefrenable de poseer, hacer, decir algo, llevados de la mano del deseo de hacerlo.

Ni más, ni menos.

Estoy convencida, además, de que llega un momento en nuestra vida en el que paramos, nos sentamos, reflexionamos y nos decimos a nosotros mismos que, después de todo, aquello del libre albedrío (en su vertiente más psicológica) tampoco está tan mal, aunque pasado el tiempo nos arrepintamos de haberlo pensado o de habernos dejado llevar en un momento determinado. Pero, ¿qué sería entonces la vida, sino una sucesión de días, iguales unos a otros, si no sucumbiéramos de vez en cuando al tentador deseo de hacer o decir lo que quiera que nos ronde la mente?

Bss.

 

viernes, 24 de febrero de 2017

Pregón presentado a la XXIV edición del Certamen Literario Carnaval de Águilas 2017.


Un pregón de Carnaval,

por

Isabel María Pérez Salas.

 

¡Aguileños, aguileñas!
¡Carnavaleros, carnavaleras!
¡Esta noche la Luna
va a ser testigo 
de la fiesta de los cascarones, 
la samba y la imaginación!

Esta noche la Luna
nos bañará con su dorado halo
para dejar su mágico rastro 
en las lentejuelas, 
las plumas y el confetti.

Esta noche ¡la Luna! 
viene a quedarse a bailar con nosotros 
en la gran fiesta de Águilas,
¡nuestro Carnaval!

¡Shhh, escuchad!
Oigo a lo lejos jaleo de chirigotas, 
de murga y jolgorio de batucadas.

Debe ser, sin duda, don Carnal que, juerguista, se acerca a bailar hasta el amanecer,
mientras doña Cuaresma, 
seria y austera, 
aguarda paciente al final del Carnaval,
intentando esconderse de la Mussona que, traviesa, la asusta.

Quizá esta noche, 
por ser tan especial,
se nos una, alegre y jovial, 
¡a bailar sin parar! 
hasta que la Luna,
¡ay, mi Luna!,
se vaya a la cuna del mar a descansar
para, mañana,
¡volver a carnavalear!

Me han concedido el honor
de ser la Musa que lleve este año 
el bastón de mando
para asegurarme de que todos,
niños, jóvenes y no tan jóvenes,
se pongan sus máscaras 
y salgan a bailar a mi Glorieta,
dando hermosas piruetas,
que les lleven de la mano hasta el paraíso,
hasta nuestro paraíso de luz y color,
¡hasta el Carnaval Aguileño! 

Hoy, veo cumplido mi sueño 
de saltar, reír, cantar y respirar Carnaval;
de disfrutar sin parar,
bailar, gritar, ¡carnavalear!

Mi sueño de subir a este balcón, 
¡al Balcón de los Sueños!,
a jalear sin parar 
a mis "hermanos en Carnaval",
a recibir a don Carnal, 
animar a la Cuaresma 
y bailar con la Mussona
mientras suena 
¡Carnaval, Carnaval!

Soy la Musa del Carnaval,
que representa la alegría del paraíso,
la eternidad de la fiesta 
que cada año nos une aquí,
en este lugar, 
a esta hora,
para inaugurar, 
con pasión y emoción ,
la fiesta por excelencia de mi pueblo,
la fiesta de mi Águilas,
cada día más grande, 
cada día más hermoso, 
¡más bello!

Y es por ello que hoy, 
¡esta noche!, 
os digo:
¡Aguileños, aguileñas!
¡Carnavaleros, carnavaleras!
Unid vuestras manos, 
alzadlas hacia la Luna, 
y gritad conmigo:

¡Viva el Carnaval de Águilas!

¡Viva la fiesta del disfrute, el baile, la música y el gozo!

¡Viva mi Águilas!

¡Viva mi Carnaval!
 
 

De tú a tú con Luis Eduardo García, Director de EsRadio Asturias y Carrusel FM.


Muchos de vosotros estaréis más que familiarizados con el nombre de Luis Eduardo García, la voz de EsRadio Asturias. Él y su equipo son los encargados de hacernos llegar a casa, a través de las ondas, cada semana, las hazañas del deporte asturiano y es un habitual de los partidos del Sporting de Gijón, equipo de sus amores, o del Unión Financiera Baloncesto Oviedo, con el que vibra en cada retransmisión. Se define como lector de realidades, amante de la música de Manolo Escobar y comercial radiofónico, ya que, comenta, “este negocio no es lo que era y hay que buscarse las habichuelas pateando cada día las calles en busca de inversores”.

El sitio elegido para conocernos fue, como no, su adorado Gijón, cuidad que enamora, sin ninguna duda, al menos a los que añoramos ver el mar a diario; subir hasta el Elogio del Horizonte después de pasear por la Playa de San Lorenzo y enfrentarte al Cantábrico, es una de las sensaciones más impresionantes que he vivido en esta tierrina. Una vez que el olor a brisa marina y salitre invade tus pulmones, mientras la ciudad te abraza estrechándote entre sus dos bahías, nunca más podrás pensar en Asturias sin que Gijón te venga a la mente. 

Bien, piropos a Gijón aparte, y entrando en lo que nos ocupa, tengo que deciros que en ningún momento se me ocurrió hablarle a Luis Edu de usted; su trato fue tan personal desde el primer segundo que me fue imposible no tutearle, por lo que este “De tú a tú” es, ni más ni menos que eso, un de tú a tú en toda regla.

Os dejo, pues, con Luis Eduardo García, Director de EsRadio Asturias
( http://www.esradioasturias.fm/ ) y Carrusel FM ( http://www.carruselfm.com/ ). Disfrutadla…

EBIP: Hola Luis, te doy la bienvenida a mi rincón. Es un verdadero placer tenerte aquí.

LEG: Muchas gracias, Isa, también es un placer para mí.

EBIP: Dicen los entendidos que la primera pregunta sirve para romper el hielo, así que, ahí va la mía: ¿mejor vivir con amor, mejor vivir con humor o mejor mezclarlo todo para conseguir una vida diez?

LEG: Ufff, siempre con amor, a pesar de que se acaba; aunque creo que el humor es más duradero y más fiel…

EBIP: Para poder estar a la altura de esta entrevista o, al menos, intentarlo, además de venir a conocerte, he preguntado a alguno de tus seguidores qué es lo que más les gusta de ti cuando te escuchan por la radio… Las dos opiniones que más me han gustado han sido: “me encanta cómo expresa su sentimiento sportinguista” y “me gusta mucho cómo recalca los topicazos asturianos, sobre todo en la publicidad”. ¿Qué te parece?

LEG: Pues que es mi estilo. El Sporting es una excusa maravillosa para ser feliz. ¡Retransmitir un partido del Sporting es una descarga de adrenalina única! Y luego está la publicidad que, sin duda, hay que hacerla atractiva e impactante para llegar al oyente. 

EBIP: ¿Cuál crees que es el ingrediente que consigue que cada semana la gente ponga la radio para escucharte? ¿Qué les das a tus seguidores para que sintonicen EsRadio y no cualquier otra?

LEG: Soy yo, no hay trampa ni cartón. El día que pierda la ilusión, dejaré la radio. Sé que hay muchísima gente detrás del transistor, que vive cada partido con la misma o mayor pasión que yo. Y lo siento, no soy objetivo, yo siempre quiero que gane el Sporting de Gijón.

EBIP: Tengo que confesarte que yo te escucho de vez en cuando. La primera vez fue mientras radiabas un partido del Unión Financiera Baloncesto Oviedo hace más o menos un año y me llamó muchísimo la atención cómo lo hacías. Hace unos meses, para variar, te puse de fondo mientras jugaba el Sporting y, la verdad, es que me reí bastante en algunos momentos con eso de los topicazos asturianos que comentábamos antes… Pero, como ya sabes, yo soy de baloncesto y es cuándo más te escucho. ¿Disfrutas más comentando fútbol o baloncesto?

LEG: Como profesional de la radio, prefiero el basket, es más dinámico e intenso, ¡es taquicardia pura! El fútbol ha perdido mucha esencia y hay más paripé. Reconozco que hay muchísimos partidos de fútbol que son “castañas infumables”.  

EBIP: ¿Cómo acaba un Licenciado en Derecho trabajando de redactor para un periódico?

LEG: Licenciar no me licencié, porque Derecho es la carrera más agotadora que conozco. A mitad de carrera ya empecé a colaborar con El Mundo La Crónica de León porque esa había sido siempre mi vocación.

EBIP: ¿Ha evolucionado mucho la forma de hacer periodismo desde que empezaste en este mundo hasta ahora? ¿Para mejor o para peor?

LEG: Ufff, ahora sin duda es más un show que otra cosa, hay más inmediatez, Internet lo ha revolucionado todo. Y, sinceramente, creo que ha ido a peor porque no deja espacio a la reflexión, o a algo tan importante en este mundo y tan básico como es contrastar una noticia.

EBIP: ¿Crees que hay que reinventarse continuamente, sobre todo actualmente, para seguir generando interés?

LEG: ¡Continuamente! Las redes sociales aprietan y la información va a velocidad sideral, la prensa escrita se está muriendo, la televisión está atomizada… El futuro lo tiene Internet. La radio sobrevive porque es barata, va rodeada de un halo mágico y tiene un encanto innato.

EBIP: Está claro que la prensa vive en gran medida de la publicidad. Hay mucha gente que cree que esa misma publicidad que sustenta este medio de comunicación, en ocasiones, puede acabar con la independencia del periodista, ya que, a veces, se ve obligado a “doblegarse” a causa de los intereses empresariales. ¿Qué opinas sobre esto?

LEG: Pues que tienen razón… Manda la publicidad y los intereses creados por el dinero. Una empresa o partido político con dinero tapan lo que les venga en gana.

EBIP: Imagino que a lo largo de los años  en los que has estado dedicado al mundo de la información habrás trabajado y conocido a muchos periodistas, colaboradores e, incluso, habrás conocido a algún que otro famoso personaje. Supongo que tendrás muchas anécdotas guardadas en esa cajita que todos tenemos llena de esas cosas que no queremos olvidar. ¿Nos cuentas alguna?

LEG: Pues mira, a colación de lo anterior, tengo una de la época en la que Victorino Alonso, magnate minero, recibía embistes de la prensa por las subvenciones y los trapicheos. Ni corto ni perezoso, se fue directamente a por el periodista en cuestión, le ofertó cobrar seis veces lo que ganaba como redactor y se lo llevó a su despacho. Se acabaron las críticas y el periodismo de investigación. La oferta, hay que decirlo, era casi irrechazable…

EBIP: Normalmente, te acompañan en las retransmisiones, tanto de fútbol como de baloncesto, comentaristas habituales que colaboran contigo cada semana. ¿Qué te aporta cada uno de ellos?

LEG: ¡De todo! Fran Sánchez sabe de basket lo que no está en los escritos. Alejandro Jamart o Alfonso Mortera tienen una chispa única, son muy hábiles, mentalmente hablando. Con Elopi23 llego a la gente más joven, es un youtuber que mete miedo. Y de los viejos, Sergio y Jaime, ganaba reflexión y análisis.  

EBIP: ¿Qué opinas de los llamados “periodistas de bufanda”? ¿Crees que son honestos a la hora de emitir sus juicios de valor sobre las diferentes informaciones que circulan a diario o han dejado de darle prioridad a la objetividad, necesaria siempre a la hora de informar?

LEG: Buf, hemos perdido la objetividad. Pero, a pesar de que todos tenemos nuestras fobias y filias, es fundamental intentar no hacer daño gratuitamente a nadie.

EBIP: “Los periodistas ya no informan, son meros extorsionadores que alteran el curso de las noticias según sus necesidades”. ¿Qué opinas de esta afirmación, que es cada vez más común oír o leer en ciertos foros, muy frecuentemente, deportivos?

LEG: Sinceramente, creo que no se ajusta a la verdad, es una afirmación demasiado exagerada. Sí es cierto que a muchos periodistas, y perdón por la expresión, los tienen agarrados por los huevos. ¡Y hay muchas facturas que pagar, hijos que hacer mayores…! Pero eso es una exageración.

EBIP: Preguntaba, en otra entrevista del blog, a una gran informadora de las de toda la vida, a la cual yo admiro mucho, Pepa Sastre de RTVE, si, las redes sociales, con toda esa información fluyendo sin control y con la ventaja, para el que escribe desde casa anónimamente, de poder enmascarar en cierto modo su identidad, os ayudan más que os perjudican o al contrario. ¿Crees que hay cierta impunidad en esas redes sociales en las que casi todo vale y los informadores como tú, que ya lleváis muchos años trabajando públicamente, estáis algo desvalidos ante las críticas, a veces desmedidas, de los lectores u oyentes?

LEG: Estoy seguro de que, poco a poco, los mecanismos de la ley irán recortando a tanto desalmado que se esconde detrás del anonimato. Hacen daño, pero irán cayendo cuando les metan la mano en el bolsillo por insultar o difamar.

EBIP: Pregunta obligada, ¿cuál es la entrevista más difícil que has hecho a lo largo de tu carrera profesional?

LEG: ¡A Iñaki Urdangarín, en un ascensor de un hotel en Zaragoza! Era una entrevista para Supergarcía. Mientras estaba dentro del ascensor con él, fuera me estaban esperando dos guardaespaldas aporreando la puerta, jejeje.

EBIP: Y si pudieses elegir ahora mismo, ¿a quién entrevistarías?

LEG: Vivo, a Donald Trump. Si pudiera resucitarlo, a Manolo Escobar.

EBIP: ¿Cuál es la noticia que te gustaría dar en directo sin ninguna duda?

LEG: Que un médico de oncología, investigador del HUCA y aficionado del Sporting de Gijón, me ha llamado para decirme que tiene la vacuna contra el cáncer.

EBIP: Si echas la vista atrás, ¿qué repetirías?

LEG: Muy pocas cosas… Tengo la sensación de que he metido muchísimo la pata en esta vida.

EBIP: ¿Cuántos retos te quedan por cumplir?

LEG: Ser feliz, nada más, cosa que siendo Escorpio… Y siempre haciendo el menor daño posible.

EBIP: Como seguidor del Sporting de Gijón, además de comentarista, imagino que estarás pasándolo regular estos meses... ¿Cómo crees que va a terminar esta temporada?

LEG: Creo que mantendremos la categoría. Hay cinco o seis equipos metidos en la pomada y me da que libraremos.

EBIP: ¿Es complicada la relación entre la prensa y el cuerpo técnico y los directivos de un club que está pasando por una racha como la del Sporting?

LEG: Con plantilla y cuerpo técnico es fácil. Con directivos es más complicada porque el Sporting vive dos décadas de gestión calamitosa. Y luego se dan casos como Directores de Comunicación del club, como el nefasto ex periodista Manfredo, que se atrevía a llamar a la Liga de Fútbol Profesional en Madrid, para que me coaccionaran amenazándome con prohibirme la entrada en El Molinón. Atómico…

EBIP: Además de dirigir Es Radio Asturias ( http://www.esradioasturias.fm/ ), te dedicas a hacernos llegar hasta casa esas canciones de los 60, 70 y 80 que nunca pasan de moda en Carrusel FM ( http://www.carruselfm.com/ ). ¿Cómo surgió esa idea?

LEG: Hay muchísima gente a la que no le gusta la música en inglés. Y otra tanta añora esas décadas, como yo, por ejemplo. Así que les damos lo que anhelan y me siento muy orgulloso de hacer feliz a tanta gente.

EBIP: De todos los proyectos que tienes ahora mismo en marcha, ¿cuál es el que más trabajo te ha costado sacar adelante?

LEG: Sin duda, EsRadio. Es una emisora con una línea ideológica liberal conservadora que rechina en una Asturias muy de izquierdas. Y todo han sido trabas.

EBIP: ¿Algún consejo para los jóvenes que se inician ahora en el mundo de la comunicación y se encuentran más puerta cerradas que abiertas?

LEG: ¡Que desistan! El periodismo y la información son máquinas de generar trabajadores en paro. Que husmeen otros nichos de mercado…

EBIP: Desde hace bastante tiempo, tengo una pregunta obligada para cerrar cada entrevista y hoy no voy a hacer una excepción. Estos últimos años el mundo está siendo azotado de una manera muy intensa por la lacra del terrorismo. Asistimos sobrecogidos cada día a masacres y asesinatos que se cometen a gran escala por parte de los radicales que piensan que el mundo es de ellos y creen que así vamos a claudicar; en España, nos levantamos casi cada día con alguna muerte por violencia de género; muchos niños se ven acosados en los colegios por sus propios compañeros… Yo miro al mundo y cada día me asusto más. ¿Crees que la clase política hace lo que puede o podría hacer mucho más, y no sólo ellos, sino la sociedad en general?

LEG: Los políticos, en general, son muy maricomplejines; son, ni más ni menos, que el reflejo de una sociedad enferma, egoísta y sin raíces. Para mí, contra el terrorismo, pena de muerte; contra la violencia de género, información y penas de cárcel con sentencia en firme; contra el acoso escolar, información e implicación de los docentes…

EBIP: Te dejo con el “test del blog”… Adelante…

 
LEG: Un color: rojo.
Una fragancia: Prada. 
Una canción: Me voy a escapar contigo, de Manolo Escobar.
Un sentimiento: amor de padre a hijos, o viceversa.
Un libro: Trilogía Sucia de La Habana, de Pedro Juan Gutiérrez.
La compañía perfecta: con mis dos hijos en la playa de San Lorenzo.
Un lugar: Gijón.


Sonríe Luis al terminar la entrevista, creo que lo ha pasado bien, al menos eso espero.

Como siempre cuando llego a este punto, me pregunto por la manera más apropiada de cerrar estas líneas, pero hoy, no tengo ninguna duda. Me ha hablado con tanta pasión del libro elegido, Trilogía sucia de La Habana, que tengo claro que le va a gustar leer aquí un pequeño fragmento de esta novela que tanto le ha impactado…

“Un hombre puede cometer muchos errores pequeños. Y no tiene importancia. Pero si los errores son grandes y pesan sobre su vida, lo único que puede hacer es no tomarse en serio. Sólo así evita sufrir. El sufrimiento prolongado puede ser mortal.”

Trilogía sucia de La Habana,

Pedro Juan Gutiérrez.

Gracias Luis Eduardo, ha sido un verdadero placer, te lo aseguro.

Hasta el próximo “De tú a tú”, queridos lectores.

Besos.

viernes, 27 de enero de 2017

Querido diario: ... Y seguimos...


Querido diario:

A pesar de que nos pasamos la mayoría del tiempo marcándonos metas u objetivos, ya sean  grandes, pequeños, laborales, sentimentales, familiares…, hay veces en las que, después de dar un paso, nos cuesta dar el siguiente. Nos atascamos en ese camino diario que nos hemos marcado o que hemos decidido seguir; incluso, en ocasiones, nos quedamos parados dejando que las horas pasen sin rozarnos y sin movernos del lugar en el que nos hemos detenido. Creemos, equivocadamente, que si permanecemos así, inalterables, el mundo que nos rodea también lo hará, nada ni nadie moverá esa realidad que a veces nos gusta y otras nos disgusta, esa realidad que hace que nos quedemos inmóviles para evitar que nos afecte.

Pero hay una cosa que tenemos que tener clara desde el mismo instante en el que decidimos quedarnos quietos: lo único que se detiene cuando eso sucede somos nosotros, el resto del mundo, la realidad diaria, los problemas, las alegrías, la tristeza, lo bueno, lo malo…, todo eso que nos ha convencido para parar, continúa su camino, sigue andando por la vida, así que cuando nos decidimos a despertar y seguir caminando, todo eso nos lleva ventaja. Y cuando nos damos cuenta de eso, de que la vida no nos espera, ni nos ayuda a despertar, nos decimos: “Nada ni nadie en este mundo merece mis lágrimas, ni mi pesar, ni que mi corazón parezca atravesado por mil agujas candentes mientras noto como me falta el aire. Nada ni nadie en este mundo merece que yo detenga mis pasos para esperarle. Nada ni nadie en este mundo merece que mi vida se detenga esperando una decisión, un gesto, una palabra que, posiblemente, jamás llegue a oír”.

Y sí, es esa lucha por todo lo que nos mata un poco cada día, lo que consigue que continuemos adelante, sin pensar y sin sentir ese dolor que tanto daño nos hace.

Y sí, al día siguiente nos levantamos y empezamos a caminar de nuevo, con fuerza, con energía, con determinación, convencidos de que esta vez no nos vamos a detener por nada ni por nadie.

Y seguimos.